Politica

Golpe al corazón del poder capitalino: Armando Molina quedó muy golpeado y peligra la histórica hegemonía peronista

Por Eduardo Nelson German · 11 de diciembre de 2025 · 15:42

El rechazo al «Banco de Tierras» no fue solo un revés legislativo: dejó al intendente al borde del abismo político. Con la oposición marcando la cancha, a Molina le será muy difícil avanzar con iniciativas frente a la «voracidad Q» y el fantasma de perder la Capital en 2027 cobra fuerza.


La sesión en el Concejo Deliberante de La Rioja dejó secuelas que exceden la normativa urbana. El freno de mano que la oposición, articulada por Eduardo «Lule» Menem, le puso al proyecto de disposición de tierras municipales impactó de lleno en la línea de flotación de la gestión local. El intendente Armando Molina quedó «muy golpeado» tras la votación, exponiendo una debilidad inédita que pone en jaque la continuidad del peronismo en su bastión histórico.

La iniciativa, que buscaba otorgar al Ejecutivo facultades para vender, ceder o cambiar el destino de inmuebles públicos —incluyendo espacios verdes y comunitarios para uso comercial—, fue leída por la oposición como un intento de «voracidad» política y económica. Al no conseguir la mayoría calificada necesaria, el oficialismo sufrió una derrota que desnudó su falta de muñeca política para cerrar acuerdos claves.

El fin de la «escribanía» y el límite a la «voracidad Q»

El bloqueo opositor, protagonizado por los concejales De León, Roncoroni, Rippa, Olivera, Ceballos y Ávila, funcionó como un dique de contención. En los pasillos del Palacio Municipal se admite que el escenario cambió drásticamente: ahora al intendente le será muy difícil avanzar con iniciativas de gestión frente a lo que se denomina la «voracidad Q», en referencia al estilo de construcción de poder del quintelismo que busca disponer de recursos sin controles legislativos férreos.

El proyecto rechazado pretendía, por ejemplo, destinar el «100% de la superficie para actividad comercial privada» en zonas de equipamiento comunitario y permitía al Ejecutivo «cambiar el destino de los lotes» sin pasar nuevamente por el recinto para cada caso específico.

Hegemonía en riesgo

La lectura política es lapidaria para el oficialismo. La imposibilidad de aprobar una herramienta considerada «fundamental» por el propio municipio revela que la histórica hegemonía peronista en la Capital está fisurada. El «cheque en blanco» que denunció la oposición no prosperó, y con ello se esfumó la posibilidad de capitalizar políticamente el manejo discrecional de la tierra pública de cara a los tiempos electorales que se avecinan.

Con un Concejo Deliberante que dejó de funcionar automáticamente, Molina enfrenta un fin de año complejo: debilitado ante la opinión pública, con la oposición envalentonada y con la certeza de que cualquier intento de imponer la agenda de la «voracidad Q» encontrará, de ahora en más, una resistencia institucional que podría costarle el gobierno de la ciudad en 2027.