Inicio / Politica / La ex jueza Virginia Illanes rompió el silencio: denunció una persecución, reveló intentos de suicidio y desafió a la Justicia: «Si consideran que tengo que ser detenida, aquí estoy»

La ex jueza Virginia Illanes rompió el silencio: denunció una persecución, reveló intentos de suicidio y desafió a la Justicia: «Si consideran que tengo que ser detenida, aquí estoy»

Tras la aceptación de su renuncia, la ex magistrada de Chilecito habló por primera vez. Aseguró que tiene un 40% de daño neurológico y vinculó las denuncias en su contra a una venganza por la causa de su sobrino. Negó vínculos políticos.


La ex jueza de Chilecito, Virginia Illanes Bordón, rompió el hermetismo tras su salida del Poder Judicial y ofreció un testimonio crudo y desafiante. En una entrevista exclusiva, la ex magistrada, cuya renuncia fue aceptada recientemente por la Legislatura riojana en medio de graves acusaciones de mal desempeño y corrupción, aseguró ser víctima de un hostigamiento mediático y judicial que devastó su salud.

«Si ellos consideran que tengo que ser detenida, aquí estoy. Que me vengan a buscar», lanzó Illanes, asegurando que no existe riesgo procesal y que permanece en su domicilio a disposición de la Justicia.

ACV, intentos de suicidio y «daño irreversible»

Uno de los tramos más dramáticos de su relato se centró en su estado de salud, el motivo oficial por el cual —según ella— decidió dar un paso al costado. Illanes reveló un cuadro clínico gravísimo: «Tengo cuatro accidentes cerebrovasculares. He tenido dos intentos de suicidio, hoy lo puedo decir».

La ex funcionaria detalló que posee un «40% de daño neurológico irreversible» dictaminado por comisiones médicas y que ya inició los trámites de jubilación por invalidez. «No puedo desempeñar el cargo. Mi cabeza dijo basta», confesó, explicando que su renuncia fue un acto de honestidad ante la imposibilidad de ejercer, y no una admisión de culpa.

El caso del «sobrino» y la teoría de la persecución

Illanes vinculó el inicio de su debacle personal y profesional al crimen del playero Gómez, ocurrido en abril de 2024, en el cual estuvo involucrado su sobrino, Lucas Illanes. Según su versión, a partir de ese hecho se desató una cacería en su contra impulsada por un abogado local.

«Empezaron con el sobrino de la jueza, el sobrino de la jueza… y lógicamente empezaron a pegarme a mí», relató. Para la ex magistrada, las denuncias posteriores por cohecho y estafa fueron una consecuencia directa de ese ensañamiento y de viejas rencillas con letrados a los que había fallado en contra.

Defensa ante las acusaciones de corrupción

Consultada sobre las causas penales que pesan en su contra, que incluyen figuras como estafa y cohecho, Illanes se mostró confiada y atacó la instrucción del juez Carrizo, a quien acusó de prevaricato por haberla procesado sin el desafuero correspondiente.

«No hay nada en el expediente, son bombas de humo», se defendió, y agregó: «Yo puedo probar mi patrimonio. No creo que todos los abogados que me acusan puedan probar el suyo ante la AFIP como lo puedo hacer yo».

Además, aseguró contar con una auditoría aprobada de su gestión en 2023 y desestimó las críticas de organizaciones de víctimas, como las Madres del Dolor, asegurando que opinan «sin conocerla».

«Sola» y sin pacto político

Sobre el final, la ex jueza negó categóricamente que la aceptación de su renuncia haya sido fruto de un acuerdo político con el oficialismo o de la intervención de la dirigente Griselda Herrera. «Es lo más traído de los pelos. Mi renuncia era una cuestión de ser honesta», sentenció.

Illanes admitió haberse sentido «desprotegida y sin respaldo alguno» por parte de la Asociación de Magistrados y de sus colegas, salvo contadas excepciones. «El resto brilló por su ausencia, pero no me sorprende», concluyó con amargura.

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