Mientras la Casa Rosada incluyó una cláusula para cumplir con el fallo de la Corte y girar fondos a Jorge Macri, el reclamo histórico de los «fondos extracoparticipables» riojanos sigue sin certeza. En el entorno de Quintela denuncian un «premio al centralismo» y anticipan una batalla campal en el recinto.
La «motosierra» parece tener filo selectivo. En un gesto que busca blindar el apoyo del PRO en el Congreso, el Gobierno nacional incluyó en el proyecto de Presupuesto 2026 el pago de la deuda por coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires (CABA). La decisión, festejada en las oficinas de Jorge Macri, cayó como una bomba en La Rioja, donde la administración de Ricardo Quintela interpreta la movida como la confirmación final de un modelo «unitario» que financia al distrito más rico mientras asfixia al Norte Grande.
Aunque todavía se discute el monto fino y la modalidad de pago —el Ejecutivo busca no desfinanciar el Tesoro de golpe—, el reconocimiento explícito de la deuda con los porteños en la «ley de leyes» contrasta brutalmente con la incertidumbre que rodea a los fondos legítimos de las provincias del interior.
«Plata para el Obelisco, ajuste para el interior»
La noticia activó las alarmas en la residencia oficial de La Rioja. El reclamo de la provincia es histórico y tiene rango constitucional: la compensación por el punto de coparticipación perdido en 1988, que año tras año se negocia como «fondos extracoparticipables» en el Presupuesto nacional.
Para el equipo económico de Quintela, que el Gobierno de Javier Milei encuentre «ingeniería financiera» para cumplir con CABA pero mantenga pisados los envíos a las provincias opositoras es una declaración de guerra política. «Apareció la plata para la Ciudad más rica del país, pero para el interior nos piden que ajustemos sobre los que menos tienen. Es la consagración de la asimetría», masticaban bronca cerca del mandatario riojano.
La batalla en el Congreso
La inclusión del pago a CABA en el dictamen le da argumentos a los legisladores de La Rioja —tanto diputados como senadores— para endurecer su postura. Si hay margen fiscal para acatar el fallo de la Corte Suprema en favor de los porteños, el argumento del «no hay plata» se desvanece a la hora de discutir los recursos para vivienda, obra pública y salarios en el norte.
El bloque riojano, ahora articulado con otras provincias en espacios como Convicción Federal en el Senado, exigirá el mismo trato: que los fondos compensatorios para La Rioja figuren con monto actualizado y garantía de goteo automático en el texto final, sin depender de la discrecionalidad de la lapicera de Luis Caputo.
«No vamos a votar un presupuesto que consolide privilegios para el puerto y hambre para nuestras provincias», anticipan desde el peronismo riojano. La discusión por el monto a CABA, lejos de cerrar una grieta, acaba de abrir un frente de conflicto mucho más profundo con el federalismo que lidera Quintela.





