Un informe privado revela que, mientras el superávit global de las provincias cayó un 79% por el rebote del gasto en 2025, la administración de Quintela aplicó uno de los ajustes más severos del país. La comparación con los distritos que volvieron al «rojo» financiero.
El mapa fiscal de la Argentina muestra un escenario de contrastes violentos. Mientras el consolidado de las provincias exhibió una caída brutal del 79% en su superávit primario durante el primer semestre de 2025, La Rioja se destacó por sostener una política de «motosierra» forzada: según un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, la provincia redujo su gasto total un 21% en términos reales en los últimos dos años.
El dato surge del relevamiento realizado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna, que pone números a la asfixia financiera que denuncian los gobernadores. Si bien el promedio nacional muestra que el gasto provincial volvió a crecer un 14% este año (tras el ajuste de 2024), La Rioja se mantiene en el pelotón de los distritos que más achicaron su estructura de erogaciones desde el primer semestre de 2023, empatando la marca de San Juan y solo superada por San Luis (-36%), Catamarca (-29%), Mendoza (-24%) y Salta (-23%).
La «fiesta» se terminó
El informe del IERAL es lapidario respecto al cambio de tendencia. «Nueve provincias exhiben déficit financiero en el primer semestre, cuando en el mismo período del año anterior ninguna registraba números rojos», detalla el estudio.
Mientras distritos como Tucumán (+35,2%), Tierra del Fuego (+33,5%) y Chubut (+28,6%) dispararon su gasto real en el último año y cayeron en déficit, la administración riojana mantuvo el freno de mano puesto. Esta austeridad obligada se explica, en gran medida, por la dependencia de los fondos nacionales: la caída de las transferencias discrecionales y la obra pública golpeó con más fuerza en las arcas locales, obligando a un repliegue del gasto de capital para sostener los salarios.
Ingresos en picada
La contracara del ajuste es el desplome de la recaudación. El reporte confirma que, salvo Neuquén, todas las jurisdicciones perdieron recursos. En el consolidado, la retracción de ingresos fue del 13%, una cifra que valida el reclamo que Ricardo Quintela y sus pares llevaron esta semana a la Casa Rosada para negociar el Presupuesto 2026.
«Los gobernadores sostienen que la suba del gasto se explica porque Nación dejó de atender programas y debieron hacerse cargo», señala el artículo de La Nación, una realidad que en La Rioja se tradujo en la absorción de subsidios al transporte y la energía, licuando la capacidad de ahorro provincial pese al recorte del 21% en su funcionamiento general.





