El máximo tribunal penal ratificó la condena contra Eduardo Abel Britos, hallado culpable del asesinato del dirigente campesino en 1976. Desde la Secretaría de Derechos Humanos de La Rioja celebraron el fallo y destacaron la valoración jurídica del “Nunca Más” riojano en un contexto político adverso.
La Cámara Federal de Casación Penal confirmó la condena a prisión perpetua para el ex alférez de Gendarmería Eduardo Abel Britos, responsable del asesinato del beato y dirigente campesino Wenceslao Pedernera, ocurrido en julio de 1976 en la localidad de Sañogasta. El fallo, que ratifica la sentencia dictada hace dos años por el Tribunal Oral Federal de La Rioja, fue recibido con alivio por las autoridades provinciales, quienes interpretan la decisión judicial como una señal de fortaleza institucional frente a los discursos negacionistas.
El secretario de Derechos Humanos de La Rioja, Delfor «Pocho» Brizuela, calificó la noticia como «reconfortante» y destacó la trascendencia de que el máximo tribunal penal del país haya dejado firme la pena. «Nos da mucha paz. El fallo confirma lo que todos tenemos como certeza: que Wenceslao fue asesinado y que la responsabilidad del hecho estaba en este alférez, que tardó muchísimo en llegar a juicio porque estaba prófugo», expresó el funcionario en declaraciones a la prensa local.
Britos, quien había logrado evadir la justicia durante años refugiándose en Paraguay hasta su extradición, fue hallado culpable de delitos de lesa humanidad. La confirmación de su condena llega en un momento simbólico, coincidiendo con el aniversario de la sentencia original de diciembre de 2023.
El valor de la prueba histórica
La resolución de la Cámara contó con los votos favorables de los jueces Alejandro Slokar y Ángela Ledesma, mientras que el magistrado Guillermo Yacobucci votó en disidencia. Brizuela hizo hincapié en los fundamentos del voto de la mayoría, que rescataron el valor probatorio de las investigaciones realizadas por la provincia en los albores de la democracia.
«En los considerandos valoran mucho el trabajo que se hizo en La Rioja desde el año 1984, cuando volvió la democracia», explicó el secretario, refiriéndose a la comisión legislativa que elaboró el informe conocido como el «Nunca Más riojano». Según Brizuela, el juez Slokar resaltó que ese «gran trabajo que hizo una provincia permite que hoy nosotros podamos tener la certeza de que así fue», validando documentos emanados del propio Estado provincial hace cuatro décadas.
El funcionario también subrayó una particularidad del terrorismo de Estado en la provincia, señalada en el fallo: la persecución sistemática a la pastoral del obispo Enrique Angeleli. «La Rioja fue un blanco muy fuerte de la dictadura», afirmó Brizuela, y detalló que, a diferencia de otras jurisdicciones, aquí los interrogatorios a los detenidos buscaban obsesivamente vínculos con la Iglesia local. «Preguntar a los detenidos ilegales la relación que tenían con el obispo Angelelli… consideraban que eso era un pecado mortal», sentenció.
Un «hombre común» perseguido por su labor social
El fallo también reivindica la figura de Pedernera, beatificado por el Vaticano en 2019. Brizuela lo describió como «un hombre común, de a pie», que no buscaba notoriedad política sino organizar a los trabajadores rurales. «Tenía una experiencia muy grande de cultivar hortalizas, de organizar la tarea campesina, pero organizarla comunitariamente, en forma cooperativa. Ese fue su sueño», recordó.
El dirigente campesino vivía en «La Buena Estrella», un campo en Vichigasta, junto a su esposa y sus tres hijas. A pesar de su perfil bajo, fue objeto de un hostigamiento constante. «Continuamente ingresaban vehículos como a controlar, como a espiar… ya le habían puesto la ‘lupa’ aunque él era de pocas palabras», relató el secretario sobre los meses previos al crimen.
Mensaje político ante el negacionismo
Más allá de lo jurídico, el gobierno riojano le asigna al fallo una fuerte carga política en la coyuntura nacional actual. Brizuela no dudó en contrastar la decisión judicial con la postura del Ejecutivo nacional respecto a los años 70.
«Cobra mucha fuerza, nos da mucha esperanza de ver que está tan metida en las estructuras del propio Estado esta lucha», manifestó, al tiempo que criticó al gobierno central por «no solamente negar, sino también reivindicar la teoría de los dos demonios».
Para el funcionario, la confirmación de la condena a Britos demuestra que «la justicia no está dormida, aunque a veces parezca», y reafirma que el proceso de Memoria, Verdad y Justicia se mantiene como una política de Estado ineludible. «La historia y el derecho ya han determinado que no hubo dos demonios, era un plan sistemático de exterminio», concluyó.





