La Rioja, trinchera opositora: Quintela denuncia la «crueldad» de la Casa Rosada y apura un ajuste propio para resistir
El gobernador riojano endurece su discurso contra Javier Milei y Martín Menem, a quienes acusa de asfixiar financieramente a la provincia. Mientras exige a sus pares peronistas «sacar el bastón de mariscal», aplica un torniquete al gasto político local con prohibiciones de viajes y reducción de ministerios.
En el tablero de ajedrez en el que se ha convertido la relación entre la Nación y las provincias, Ricardo Quintela ha decidido jugar con las piezas negras: a la defensiva en lo financiero, pero al ataque en lo político. El gobernador de La Rioja cierra el año con una sentencia que define el estado de situación: “Milei tiene una posición bastante cruel con todas las provincias, pero particularmente con La Rioja”.
La frase, lanzada en una entrevista reciente, no es casual. Responde a una estrategia de polarización directa con la Casa Rosada que busca dos objetivos simultáneos: nacionalizar su figura como referente de la resistencia federal y justificar ante su electorado el severo ajuste que se ve obligado a implementar puertas adentro.
El «ahogo» y el factor Menem
El reclamo de Quintela tiene un anclaje histórico y otro coyuntural. El mandatario insiste en la restitución del punto de coparticipación cedido en 1988, una compensación que, según denuncia, fue interrumpida arbitrariamente por la actual administración libertaria. “Es plata de todos los argentinos, no es plata del presidente para que la utilice en forma discrecional”, disparó Quintela desde la Casa de La Pampa, donde esta semana se mostraron los gobernadores peronistas en señal de abroquelamiento.
Pero la crítica tiene un destinatario con nombre y apellido propio en el Congreso: Martín Menem. El gobernador no dudó en exponer al presidente de la Cámara de Diputados, recordándole su linaje. “Su padre y su tío, Carlos Menem, fueron los que defendieron a ultranza e impulsaron un sistema de compensación”, remarcó, para luego asestar el golpe político: “Martín Menem es el que no lo reclama”.
«El que no le guste, que renuncie»: la tijera en el gasto propio
La asfixia de recursos ha obligado al «Gitano» a recalcular. Lejos de la expansión del gasto público que caracterizó sus primeros años —con el Plan Angelelli de viviendas como bandera—, ahora anuncia una “reestructuración del Estado” que incluye la fusión de ministerios y un control férreo sobre sus funcionarios.
En un tono marcial poco habitual, Quintela comunicó la prohibición de viajes al exterior para su gabinete: “El tema de los viáticos, la salida de funcionarios al exterior… esa prohibición va a estar. El que le guste bien, y el que no le guste, que presente la renuncia y que se vaya”.
La medida busca enviar una señal de austeridad hacia una sociedad golpeada por la inflación y la recesión, pero también intenta blindar su gestión de las críticas libertarias sobre el «despilfarro». Incluso, el mandatario adelantó que se revisará el esquema de las empresas estatales, admitiendo que algunas “no se pueden sostener permanentemente a pérdida”, aunque garantizó la continuidad de las esenciales como el Banco de la Provincia o la empresa de energía.
La interna del PJ: «Cristina es importante, pero…»
En el plano estrictamente político, Quintela se mueve con la libertad de quien siente que ya no debe obediencia debida al Instituto Patria, aunque cuida las formas. Si bien reconoció que Cristina Kirchner lo llamó para felicitarlo por la nueva Constitución provincial, el riojano marcó la cancha de cara a la reorganización del peronismo.
“Cristina es la que más sabe que tenemos que cortar el cordón umbilical”, analizó, para luego exhortar a sus pares a asumir el liderazgo vacante: “Los gobernadores tenemos que sacar ese bastón de mariscal. Tenemos que hablar con nuestros ciudadanos, con nuestro pueblo peronista”.
Para Quintela, el PJ corre el riesgo de transformarse en una mera «confederación de partidos provinciales» si no logra articular una propuesta nacional que sea “antagónica” al modelo de Milei, al que califica de tener una “deshumanización” alarmante.
Un 2026 de trinchera
Con la obra pública nacional paralizada —situación que el gobernador intenta suplir con fondos propios y créditos internacionales, como en la obra del Chacho Peñaloza— y los vencimientos de deuda acechando, La Rioja se prepara para un 2026 de alta tensión.
La estrategia de Quintela es clara: resistir en la provincia, culpar a la Nación por las penurias económicas y tratar de erigirse, desde el interior, en una de las cabezas de la renovación peronista. “El peronismo no puede dejar a la ciudadanía argentina sin opciones”, concluye, consciente de que en esa construcción se juega su propio futuro político.