Operativo Desconexión: Quintela blinda su gabinete con Herrera y le entrega la llave de la provincia a Madera antes de partir a la Costa
El gobernador iniciará un receso de dos semanas en las playas bonaerenses inmediatamente después de la ceremonia del Tinkunaco. Este viernes pone en funciones a un hombre de su máxima confianza en la Secretaría General para «marcar la cancha», mientras la vicegobernadora asume el interinato con el desafío de gestionar un enero caliente y bajo vigilancia política.
El calendario político de Ricardo Quintela tiene una fecha de cierre inamovible: el 31 de diciembre. Luego de cumplir con el rito ancestral del Tinkunaco —el encuentro entre el Niño Alcalde y San Nicolás que marca el pulso religioso y social de la capital riojana—, el gobernador activará su «operativo descanso». El destino elegido para recargar energías antes de un 2026 que promete ser feroz es la Costa Atlántica.
El mandatario tomará dos semanas de licencia, alejándose del calor sofocante de los llanos y de la trinchera diaria contra la Casa Rosada. Sin embargo, en la política riojana, nadie se va sin dejar la casa en orden. Antes de subir al auto rumbo al mar, Quintela ejecutó un movimiento de pinzas para asegurar que el control del poder no sufra distracciones durante su ausencia.
El cerrojo Herrera
La pieza clave de este blindaje asume este mismo viernes. La jura de Ricardo Herrera como Secretario General de la Gobernación no es un acto administrativo más; es la instalación de un «vigía» en el corazón de la Casa de las Tejas.
Herrera, hombre del riñón quintelista y con llegada directa a la familia del poder (por su vínculo con Gabriela Pedrali), desembarca en el despacho que maneja la firma y los expedientes sensibles justo antes del éxodo veraniego. Su misión resulta clara: ser los ojos y oídos del gobernador mientras este descansa, garantizando que la maquinaria estatal no se desvíe ni un milímetro de la hoja de ruta trazada, y recortando, de paso, el margen de maniobra autónoma de la Jefatura de Gabinete.
Madera: la prueba del traje de gobernadora
Con el gabinete reconfigurado y el «comisario político» instalado, Quintela cederá el mando. La provincia quedará a cargo de la vicegobernadora Teresita Madera. Para la dirigente, estas dos semanas de interinato representan mucho más que una suplencia formal; funcionan como un ensayo general de su proyecto 2027.
Madera tendrá la lapicera del Ejecutivo en un mes complejo. Enero suele ser el mes de la demanda social silenciosa y de las cuentas flacas, agravado este año por la tensión financiera con la Nación y la exclusión de La Rioja del reparto de ATN. La vicegobernadora deberá mostrar cintura para contener los reclamos sin comprometer las arcas, todo bajo la atenta mirada de Herrera y del círculo íntimo de Quintela que, aunque de vacaciones, nunca apaga el teléfono del todo.
El mensaje del retiro táctico
La decisión de vacacionar en la Costa Atlántica también envía una señal política hacia adentro y hacia afuera. Hacia la Nación, muestra a un gobernador que, pese a la asfixia de recursos que denuncia, mantiene la normalidad institucional y personal. Hacia la interna, demuestra confianza: Quintela se siente lo suficientemente seguro de su liderazgo como para delegar el mando en una potencial competidora interna como Madera, sabiendo que los resortes reales del poder (la caja y la estructura política) quedaron asegurados con el ingreso de Herrera.
El Tinkunaco del mediodía del 31 será la última foto oficial. Después, el gobernador cambiará el traje por el descanso, dejando en La Rioja un escenario de «libertad vigilada» para su compañera de fórmula.