Exilio y denuncias en La Rioja: la periodista Manuela Calvo relató la trama de amenazas que la obligó a abandonar el país
Desde Uruguay, la comunicadora detalló un sistema de hostigamiento judicial y político vinculado a investigaciones sobre abuso sexual; apuntó contra el entorno del senador Juan Carlos Pagotto y reveló el intento de secuestro de su hijo como el punto de quiebre.
La periodista y audiovisualista Manuela Calvo rompió el silencio desde el exilio. Tras abandonar la Argentina denunciando una persecución sistemática, la profesional riojana expuso los detalles de un entramado de poder judicial y político que, según su testimonio, garantiza la impunidad en casos de abuso sexual y violencia de género. Su salida del país no fue una elección, sino una huida forzada tras amenazas directas y un intento de detención irregular de su hijo en plena vía pública.
Calvo, quien se especializó en documentar la violencia institucional en la provincia, aseguró que su situación es consecuencia directa de su labor periodística. «Mi transgresión fue investigar una estructura de Poder Judicial y mediático que garantiza la impunidad de los agresores porque ha convertido esa protección en un negocio lucrativo», explicó la periodista, señalando directamente a la figura del senador nacional de La Libertad Avanza, Juan Carlos Pagotto, y a su entorno familiar.
El origen del conflicto: del caso Pioli a la censura
El enfrentamiento de Calvo con el poder local se remonta a 2021, cuando realizó un documental sobre el caso de Patricio Pioli, condenado por difundir material íntimo sin consentimiento. El defensor de Pioli era el actual senador Pagotto. Según relató Calvo, en su alegato final, el abogado «lanzó una amenaza que resonaría en todo lo que vino después», advirtiendo que quienes comunicaban el caso «iban a pagar las consecuencias».
La tensión escaló con el caso «Arcoíris». La justicia riojana censuró un cortometraje animado de ficción titulado Sin Voz, creado por Calvo para representar el sufrimiento de las víctimas de abuso, impidiendo su proyección mediante una medida cautelar impulsada por un sobrino de Pagotto. La periodista denunció que sufrió «órdenes judiciales sistemáticas para silenciar mi trabajo», allanamientos en su domicilio y el secuestro de sus herramientas laborales8.
La red de vínculos y el caso Chade
La investigación de Calvo apuntó a un modus operandi judicial: las «revinculaciones forzadas» de niños con sus presuntos abusadores antes de realizar las pericias psicológicas. Sin embargo, el caso que terminó de exponer la magnitud del encubrimiento fue el de Alfredo Chade, primo hermano del senador Pagotto, quien fue condenado en 2025 a 35 años de prisión por explotación sexual infantil tras hallarse más de 1300 archivos ilegales en sus dispositivos.
Para la periodista, la estructura funciona como un engranaje donde la familia Pagotto tendría influencia directa en la Corte provincial y en la primera instancia judicial para controlar los procesos.
El límite: el ataque a la familia
El hostigamiento profesional mutó en violencia física a principios de este año. El 29 de enero, tras recibir una amenaza verbal de una persona vinculada laboralmente al entorno de Pagotto —»Ya vas a ver lo que le va a pasar a tu hijo»—, ocurrió el hecho que detonó su salida del país.
Días después de la amenaza, policías sin identificación y sin orden judicial intentaron detener a su hijo adolescente. «La vida de mi hijo se salva porque nosotros subimos a ese patrullero», relató Calvo, quien comenzó a transmitir en vivo por redes sociales para evitar la desaparición del joven. Tras ese episodio, comprendió que no había garantías para su seguridad en Argentina.
Hoy, refugiada en Montevideo, Calvo define su situación no como un hecho aislado, sino como síntoma de un problema profundo para las periodistas feministas en el interior del país. «Me han quitado mi casa, mi tierra y mi seguridad, pero no me quitarán la voz», concluyó desde el exilio.