Golpe de nocaut para Quintela: se aprobó el Presupuesto y La Rioja deberá gobernar en 2026 sin un peso de los fondos extracoparticipables
La sanción definitiva de la «ley de leyes» confirmó la eliminación de la compensación histórica por el punto de coparticipación perdido en 1988; el gobernador queda atado exclusivamente a los envíos automáticos en la previa de un año electoral clave, sin margen para gastos discrecionales ni obra pública.
La aprobación del Presupuesto 2026 en el Senado no solo representó una victoria política para Javier Milei y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; para el gobernador Ricardo Quintela, la votación significó la confirmación del escenario más temido. Por primera vez en décadas no fueron incluidos y por eso, el mandatario riojano deberá administrar la provincia única y exclusivamente con los recursos de la Coparticipación Federal de Impuestos, tras consumarse la eliminación total de las partidas extracoparticipables.
La «ley de leyes», celebrada por el oficialismo bajo la consigna de «orden y equilibrio fiscal», pasó la podadora por la compensación histórica que La Rioja recibía año tras año para subsanar la pérdida de un punto de coparticipación sufrida en 1988. La decisión de la Casa Rosada de no incluir estos giros en el cálculo de gastos deja a la administración provincial en una situación de asfixia financiera inédita.
El fin de la «caja» discrecional
Hasta el ejercicio del ex presidente Alberto Fernandez, la disputa pasaba por la actualización del monto —que rondó reclamos por cifras millonarias—, pero el gobierno se esperanzaba que la partida figurara en el texto. En 2026, el casillero está vacío. Esto obliga a Quintela a rediseñar su gestión atado a los envíos automáticos diarios (goteo de coparticipación), que cubren los gastos corrientes básicos pero dejan nulo margen de maniobra para aumentos salariales por encima de la inflación, bonos extraordinarios o reactivación de obra pública.
El impacto es directo sobre la gobernabilidad local. Durante el debate, los senadores peronistas Fernando Rejal y Florencia López habían advertido que esta omisión «condena al desfinanciamiento permanente» a la provincia. López incluso había graficado que, con esos fondos hoy borrados del mapa, se podría haber pagado un bono de fin de año de $690.000 a cada estatal. Sin esa inyección de liquidez, y con los sueldos públicos deprimidos (con promedios que rondan los 350 dólares), la paz social será el principal desafío del «Gitano».
Ajuste versus «Equilibrio»
La sanción del presupuesto cristaliza dos modelos en pugna. Mientras Martín Menem y el ala libertaria festejan el fin de las transferencias discrecionales como un triunfo de la transparencia y el saneamiento de las cuentas nacionales, el gobierno provincial denuncia un «ahogo intencional» con fines políticos.
Quintela afrontará el 2026 sin la «billetera» extra que históricamente sirvió para amortiguar los déficits estructurales de la provincia. Sin auxilio de Nación, sin obras financiadas por el Gobierno central y ahora sin la compensación extracoparticipable, La Rioja se convierte en el caso testigo del ajuste fiscal libertario llevado al extremo en el interior del país.