Politica

Ecos del Presupuesto 2026: La Rioja quedó aislada en el mapa de un PJ que «se fabrica sus propias derrotas»

Por Eduardo Nelson German · 29 de diciembre de 2025 · 15:16

El análisis fino de la aprobación de la ley de leyes expone la fractura del peronismo; mientras gobernadores vecinos como Raúl Jalil negociaron y garantizaron gobernabilidad, la estrategia de confrontación de Quintela dejó a la provincia sin fondos y expuesta en la interna partidaria.

La polvareda que levantó la aprobación del Presupuesto 2026 en el Congreso comienza a asentarse y deja al descubierto las ruinas de la estrategia política del peronismo. Para La Rioja, el saldo es negativo por partida doble: en lo financiero, por la pérdida de los fondos extracoparticipables; y en lo político, por quedar del lado de los perdedores en una interna justicialista que, según analistas, se ha vuelto experta en “fabricarse sus propias derrotas”.

La lectura que impera en los círculos de poder tras la sanción de la norma es que la victoria del gobierno de Javier Milei es, en realidad, una “victoria de muchos padres”. No fue solo mérito de la Casa Rosada, sino consecuencia de la fragmentación de un PJ donde conviven los «dialoguistas» —que aportaron los votos clave— y los «intransigentes», liderados discursivamente por el riojano Ricardo Quintela y el bonaerense Axel Kicillof, quienes quedaron marginados de la negociación.

El costo de la «resistencia»

El contraste regional es brutal. Mientras el catamarqueño Raúl Jalil y el salteño Gustavo Sáenz operaron como garantes de la gobernabilidad libertaria —asegurando recursos para sus distritos a cambio de apoyo legislativo—, La Rioja mantuvo una postura de rechazo total que derivó en la asfixia financiera.

El análisis político sugiere que el PJ atraviesa una crisis de conducción que lo lleva a errores tácticos recurrentes. “El peronismo se fabrica derrotas”, repiten en los pasillos del Congreso, aludiendo a la incapacidad de articular una postura unificada frente al ajuste. En lugar de bloquear o negociar en bloque, el partido se partió: un sector facilitó la ley (y cobró por ello) y el otro, donde se ubica el oficialismo riojano, se quedó con las manos vacías y la bandera de la resistencia testimonial.

Una victoria «prestada»

El éxito de Milei al conseguir su primer Presupuesto se cimentó en esta división. El oficialismo nacional, con minoría parlamentaria, logró que gobernadores peronistas del norte y aliados provinciales suplieran la falta de votos propios. “Aval de gobernadores” fue la llave maestra que destrabó el conflicto, dejando en offside a quienes apostaron a que la intransigencia del kirchnerismo duro y del quintelismo obligaría a la Nación a ceder.

Para La Rioja, el escenario hacia el 2026 es complejo. La provincia quedó atrapada en la «grieta» interna del PJ: lejos de la conducción de Cristina Kirchner —con quien Quintela mantiene una relación fría tras la disputa por la presidencia del partido— y lejos de la Casa Rosada por decisión ideológica.

La conclusión del análisis es lapidaria para la estrategia local: en la mesa de póker de la política nacional, La Rioja jugó a todo o nada, mientras sus vecinos juntaban las fichas de la negociación. El resultado es un presupuesto que consolida el modelo libertario y deja a la administración de Quintela ante el desafío de gestionar la escasez sin aliados de peso en Balcarce 50.