«Fin de año negro»: la cruda descripción de Bosetti sobre el colapso de la economía real y la paradoja de la «paciencia social»
El exvicegobernador reapareció con un diagnóstico lapidario sobre el cierre de 2025: denunció la «asfixia» de los bancos, la destrucción de pymes y salarios de miseria; sin embargo, admitió que, pese al ajuste, perdura en la calle el mandato de «darle una oportunidad» al Gobierno nacional.
A horas de que termine el 2025, el exvicegobernador Néstor Gabriel Bosetti rompió el silencio con un análisis descarnado sobre la realidad social y productiva de la provincia. Lejos del optimismo oficialista nacional sobre los números macro y en medio del «ahogo financiero» que denuncia el gobierno local, el dirigente pintó un escenario de devastación en la economía doméstica, calificando el cierre del ciclo como un «fin de año negro».
Bosetti alertó sobre un desplome de la actividad que ya no distingue sectores y advirtió que la recesión ha instalado una «sensación oscura» en la sociedad. «El 2025 fue un año muy duro, especialmente en términos de estabilidad laboral. Se habla de PBI, de números macro, pero el PBI no es una abstracción: cuando cae, eso se traduce directamente en menos trabajo, menos ventas y menos consumo», sentenció.
«Batalla de supervivencia» y bancos «usurarios»
El diagnóstico del exfuncionario apuntó contra la destrucción del tejido pyme, un fenómeno que golpea con fuerza en La Rioja. Según su visión, el cierre de industrias y comercios ha transformado la falta de empleo en un problema estructural, donde «el día a día se volvió una batalla permanente de supervivencia económica».
En este contexto, Bosetti cargó con dureza contra el sistema financiero, al que acusó de profundizar la crisis de las empresas. «Los bancos no ayudan. Las tasas de interés están en niveles altísimos, el descubierto bancario es directamente usurario y el sistema termina asfixiando a quienes producen», disparó, denunciando además que la retención de impuestos a través de las entidades bancarias drena la poca liquidez que les queda a las familias.
La economía «sin relato»
Para el dirigente, la discusión política choca contra la realidad del bolsillo, la única que «no admite relato». Describió a un «pueblo triste, sin ánimo», atrapado entre «sueldos de miseria» —categoría en la que incluyó tanto a los privados como a los empleados nacionales y provinciales— y costos de vida impagables. «Hasta los temas de salud se volvieron un problema económico», graficó.
La paradoja de la paciencia
Sin embargo, el tramo más agudo de su reflexión se centró en el clima político que convive con el ajuste. Bosetti reconoció que, a pesar de la «bronca y la angustia», existe todavía un crédito social abierto hacia el gobierno de Javier Milei, sustentado en el rechazo al pasado.
«Hablando con amigos y comerciantes, la frase que se escucha cada vez más es: ‘Hay que darle una oportunidad, hay que esperar; estuvieron 40 años, esto no se arregla en dos'», admitió el exvicegobernador, exponiendo la dificultad del peronismo para capitalizar el malestar económico.
No obstante, cerró con una advertencia sobre los límites de esa tolerancia social si la reactivación no llega a la calle: «La pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo más se puede esperar cuando la macroeconomía no llega al bolsillo? Porque si la economía cotidiana no mejora, ningún número macro sirve».