Cumbre nocturna y freno a la Ley de Lemas: el peronismo riojano rechazó cambiar las reglas por temor a un «voto castigo»
Referentes históricos, legisladores y funcionarios clave se reunieron en la víspera del Tinkunaco para debatir la ingeniería electoral. En una cena reservada, desestimaron la propuesta lanzada por el entorno del gobernador de modificar el sistema de votación y reivindicaron las internas partidarias como la única vía legítima para dirimir candidaturas.
Mientras la ciudad de La Rioja ultimaba los detalles para la fiesta del Tinkunaco, el verdadero «encuentro» político ocurrió horas antes, lejos de la multitud y bajo el hermetismo de un hotel céntrico. En la noche previa a la celebración religiosa, una mesa larga congregó a la «mesa chica» y a los pesos pesados del Partido Justicialista local con un único objetivo: definir la estrategia de supervivencia de cara a lo que viene y poner límites a los globos de ensayo sobre una reforma electoral.
La convocatoria surgió como una reacción inmediata a las declaraciones del ministro de Producción, Ernesto Pérez, quien horas antes había anticipado la modificación de la ley electoral «para dar solución a los problemas de participación de los compañeros», una jugada interpretada por muchos como una decisión política directa del gobernador Ricardo Quintela para instaurar la Ley de Lemas. Sin embargo, la respuesta de la dirigencia fue contundente: la vieja guardia y los territoriales no compran la idea.
Vino, aceitunas y rosca política
Entre botellas de agua sin gas, Coca-Cola light, vino y aceitunas traídas especialmente de Chilecito, el debate fluyó entre «viejos recuerdos» y «chistes de ocasión» que sirvieron para distender una atmósfera cargada de preocupación. La lista de presentes denotó la gravedad del asunto: la vicegobernadora Teresita Madera; el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria; el senador nacional Fernando Rejal; el diputado nacional Sergio Casas; el histórico legislador Oscar Chamía; el presidente de bloque Cristian Pérez; el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo; y el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, entre otros.
El rechazo a la «conveniencia»
El análisis político fue crudo. La mayoría de los comensales coincidió en que manipular el sistema electoral en este contexto es un suicidio político. «Cambiar las reglas según la conveniencia puede desatar un voto en contra al peronismo en el 2027», fue la frase que sobrevoló la mesa y que sintetizó el miedo a que la sociedad castigue en las urnas una maniobra percibida como oportunista.
La discusión giró en torno a la legitimidad. Los referentes plantearon que la Ley de Lemas, sistema que permite acumular votos de distintas sublemas para un mismo partido, es un mecanismo desgastado y rechazado por el electorado moderno. La conclusión fue unánime: «No vemos viable la Ley de Lemas».
El espejo de Beder Herrera
Como contrapropuesta, la memoria del PJ rescató la experiencia de las internas abiertas, un mecanismo que, según evaluaron, ordena y legitima. Se trajo a colación el antecedente del gobierno de Luis Beder Herrera, cuando el peronismo dirimió su candidatura a gobernador en una pugna interna entre Sergio Casas y Néstor Bosetti. Aquella experiencia, recordaron entre copa y copa, permitió contener a los heridos y alinear a la tropa detrás de un ganador indiscutido por el voto del afiliado y no por la ingeniería de una ley controversial.
La cumbre finalizó con un mensaje claro hacia la Casa de las Tejas: el peronismo riojano prefiere el riesgo de la interna al costo político de alterar las reglas de juego. Mientras afuera se preparaba el Tinkunaco religioso, adentro, los dirigentes sellaron su propio pacto de gobernabilidad interna, bajándole el pulgar a los experimentos electorales.