Empresarios de La Rioja se rebelan contra el «patriarcado político» y buscan acuerdos con Brasil ante la parálisis local
El gastronómico Aldo Azzarelli, referente del sector, describió un escenario de estancamiento económico y criticó la dependencia del Estado provincial. Ante la falta de gestión oficial, los privados avanzaron en un convenio directo con Río Grande do Sul para atraer turistas.
El sector privado de La Rioja comenzó a mostrar signos de agotamiento frente al modelo de gestión provincial y decidió avanzar con una agenda propia para intentar reactivar una economía que califican de «estancada». En un diagnóstico lapidario sobre la actualidad riojana, Aldo Azzarelli, empresario gastronómico y socio fundador de la nueva Expo de Turismo y Negocios, denunció que la provincia atraviesa «su peor momento» en materia turística y llamó a romper con lo que definió como el «patriarcado de la política».
En declaraciones radiales, Azzarelli expuso la fractura entre las necesidades del desarrollo económico y la agenda del gobierno de Ricardo Quintela. «La parte del Estado no deja el crecimiento del privado, no deja el crecimiento de las cámaras. Tenemos que romper ese patriarcado que tenemos de la política e ir en busca de los inversores», sentenció el empresario, quien lleva 31 años en el rubro.
La crítica no se limitó a la coyuntura, sino que apuntó a la estructura misma del poder local, donde «todo pasa por el gobierno». Para el dirigente, la disputa constante entre la Casa de las Tejas y la Casa Rosada se convirtió en un lastre para la provincia. «Esta discusión y este puente roto entre el gobierno provincial y el nacional retrasa. No podemos echar la culpa siempre al de afuera; llega el momento en que nosotros nos tenemos que hacer responsables», advirtió.
Gestión paralela: el acuerdo con Brasil
Ante la inacción oficial y lo que consideran una falta de resultados —«somos la provincia con menos turismo de la República Argentina», lamentó Azzarelli—, los privados activaron la diplomacia comercial por cuenta propia. El empresario confirmó la firma de un convenio de reciprocidad con representantes del estado de Río Grande do Sul, en el sur de Brasil, para fomentar el intercambio turístico sin intermediación estatal.
«Ellos buscan destinos nuevos dentro de la Argentina; ya conocen Salta, Cataratas y Bariloche, pero no conocen esta región. Firmamos un convenio y nos invitaron a una expo en marzo donde quieren que estemos como provincia y como privados», detalló. La iniciativa busca llenar el vacío que deja la política pública: «Si el Estado no va, si el Estado no trae, vamos a ir nosotros. No nos podemos quedar de brazos cruzados esperando que el negocio facture».
El drama de la conectividad y el aeropuerto
Uno de los puntos más críticos de la charla fue el aislamiento que sufre La Rioja. La parálisis de las obras en el aeropuerto local y la falta de oferta aérea competitiva fueron señaladas como barreras insalvables para el desarrollo. «Tenemos un aeropuerto que ya no funciona prácticamente. Un vuelo Buenos Aires-La Rioja sale tan caro como ir a Río de Janeiro. No tenemos una sola low cost», graficó Azzarelli.
Durante la entrevista, se deslizó que existen gestiones incipientes para atraer a la aerolínea LAN Chile y que las obras en la terminal aérea podrían reactivarse en enero, aunque el escepticismo domina al sector. «Haber paralizado una obra del aeropuerto porque cambiaba un presidente me parece una locura», opinó el empresario.
«Aires nuevos»
El mensaje final de Azzarelli tuvo un claro tinte político, interpretando el humor social de una provincia que depende mayoritariamente de los sueldos públicos pero que ve deteriorada su calidad de vida. «La gente se ha cansado y creo que llegan aires nuevos. Hay que pensar en gente nueva», deslizó, sugiriendo un fin de ciclo para las formas tradicionales de hacer política en la provincia. «La Rioja tiene muchas cosas naturales, pero es un momento en que estamos estancados y poco a poco vamos retrocediendo», concluyó.