Con un escenario de adelantamiento electoral para inicios de 2027, el oficialismo nacional impulsa al diputado Gino Visconti para la gobernación; buscan replicar el protagonismo legislativo de Córdoba y capitalizar el empate técnico de las últimas legislativas, donde el peronismo retuvo el triunfo por apenas 900 votos.
En el laboratorio político de La Libertad Avanza (LLA) no hay lugar para la improvisación. Ante la certeza de que Ricardo Quintela intentará blindar su sucesión adelantando las elecciones provinciales para febrero o abril de 2027, y bajo el paraguas de una polémica Ley de Lemas, el mileísmo decidió mover su ficha más disruptiva. La estrategia tiene nombre y apellido: Gino Visconti.
El actual diputado nacional fue elegido como el «rostro joven y fresco» capaz de perforar la ingeniería electoral del peronismo, que buscará retener el poder mediante la acumulación de sublemas y listas colectoras. La tesis en la Casa Rosada es pragmática: creen que una figura nueva, descontaminada de la «vieja política», es el antídoto más eficaz para frenar «cualquier vieja práctica electoral», incluso en un terreno inclinado por el aparato estatal.
El espejo cordobés y la misión en el Congreso
Para que la candidatura cuaje, la orden desde Balcarce 50 es clara: Visconti debe levantar el perfil. El partido de Javier Milei pretende que el legislador riojano tenga la misma presencia y volumen político que exhiben los diputados cordobeses Gabriel Bornoroni y Gonzalo Roca en el Congreso de la Nación. El objetivo es nacionalizar su figura y mostrar gestión legislativa como plataforma de lanzamiento hacia la gobernación.
El optimismo libertario se cimienta en datos duros. Las últimas elecciones legislativas encendieron todas las alarmas en el PJ riojano. El aparato oficialista, encabezado por Gabriela Pedrali, logró una victoria pírrica: le ganó solo por 900 votos a la lista encabezada por Visconti. Ese margen exiguo, casi un empate técnico en términos políticos, demostró que la hegemonía peronista cruje y que el electorado está permeable a un cambio drástico.
La jugada mayor de Menem
Detrás de este armado provincial se esconde una ambición nacional. Martín Menem, el arquitecto de LLA en la región, «juega su ficha» con un objetivo que excede los límites de La Rioja. Al delegar la batalla por la gobernación en Visconti, Menem se reserva para las ligas mayores: aspira a ser el candidato a vicepresidente de Javier Milei en un hipotético segundo mandato presidencial.
Para que ese sueño se concrete, Menem necesita ofrendarle al Presidente una victoria en su tierra natal, o al menos una performance histórica que destrone al quintelismo. La ecuación es simple: Visconti al territorio para pelear contra la Ley de Lemas, y Menem a la fórmula nacional para consolidar el proyecto libertario desde la cima del poder.





