Seguridad y política: Zárate blindó la gestión con cifras bajas de narcotráfico, pero admitió el colapso carcelario y culpó al «ahogo» de la Nación
El ministro de Seguridad presentó un balance del 2025 donde ubicó a La Rioja como una «isla» ajena a la violencia del crimen organizado; sin embargo, reconoció que el servicio penitenciario opera al límite y condicionó la construcción de una nueva cárcel al envío de fondos federales.
En un intento por diferenciar a La Rioja del mapa de violencia que tiñe a gran parte del territorio nacional, el ministro de Seguridad, Miguel Zárate, desplegó los números de su gestión correspondientes al 2025. El funcionario describió a la provincia como un distrito con indicadores de delito controlados, especialmente en materia de homicidios y narcotráfico, pero el balance optimista chocó contra una realidad estructural insoslayable: la crisis del sistema carcelario. Lejos de la autocrítica, Zárate politizó la falta de infraestructura y apuntó contra la Casa Rosada por la parálisis de la obra pública.
En declaraciones radiales, el titular de la cartera de Seguridad aseguró que la provincia logró mantenerse al margen de las guerras territoriales que caracterizan al crimen organizado en otras jurisdicciones. «Seguimos siendo una de las provincias con menor tasa de delitos vinculados al narcotráfico», afirmó Zárate, quien se encargó de aclarar que, si bien es un problema global en crecimiento, en La Rioja se mantiene dentro de «parámetros contenidos», sin la presencia de estructuras complejas de violencia.
La defensa estadística
Zárate sustentó su análisis en lo que definió como «datos objetivos». Según el ministro, La Rioja cerró el año posicionada entre las jurisdicciones con la tasa de homicidios más baja del país y con menores índices de delitos contra la propiedad en la región.
«Estos números nos muestran que hemos podido cumplir con el objetivo de contención», señaló, aunque evitó el triunfalismo total al reconocer la naturaleza endémica del delito: «Eso no quiere decir que los problemas no existan… la inseguridad es un fenómeno permanente que siempre requiere intervención del Estado».
Para sostener estos índices, el funcionario reivindicó la inversión provincial en recursos humanos y materiales, destacando un fortalecimiento de la fuerza que calificó de inédito. «Hemos reforzado el sistema como nunca antes, pero es un problema que no permite relajarse, hay que estar encima de manera permanente», enfatizó, en un mensaje dirigido tanto a la tropa policial como a la opinión pública preocupada por la ola de inseguridad nacional.
La cárcel: el punto ciego y la culpa federal
El tono de satisfacción se diluyó al abordar la situación del Servicio Penitenciario. Zárate admitió que el edificio actual, con más de 50 años de antigüedad, tiene su capacidad y estructura «al límite». Ante la consulta sobre una solución de fondo, el ministro expuso la dependencia económica de la provincia y utilizó la crisis carcelaria como un nuevo frente de batalla contra el gobierno de Javier Milei.
El proyecto de una nueva unidad carcelaria, elaborado al inicio de la gestión de Ricardo Quintela, quedó archivado. «La provincia no puede afrontar una obra de esa magnitud, y menos en el contexto de asfixia financiera que impone el Gobierno nacional», disparó Zárate. De esta forma, la administración local se desliga de la responsabilidad por el hacinamiento y traslada el costo político del colapso penitenciario al recorte de fondos discrecionales y de obra pública ejecutado desde Balcarce 50.
Vacantes en la Justicia
Finalmente, el ministro incursionó en el terreno judicial, un área sensible para la gobernabilidad. Zárate se mostró a favor de completar la integración del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), hoy con vacantes pendientes. «Eso ayudaría a que las causas se resuelvan con mayor rapidez y a mejorar los tiempos de respuesta del sistema judicial», opinó.
Sin embargo, dejó en claro que la lapicera la tiene el gobernador, quien todavía no dio señales de avanzar en los nombramientos. «Por el momento el gobernador no definió si impulsará propuestas», aclaró, dejando abierta una puerta que es clave para el funcionamiento institucional de la provincia en un año electoralmente no activo pero políticamente intenso.