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La Rioja, la única provincia en default: mientras los gobernadores afrontan vencimientos por US$ 750 millones, la negociación de Quintela sigue estancada

El 2026 arranca con una fuerte presión sobre las reservas por los compromisos de deuda externa de los distritos. Sin embargo, la administración riojana cumplirá dos años sin regularizar su situación tras el impago de 2024, convirtiéndose en el único «caso especial» del mapa financiero nacional.

Mientras la mayoría de las provincias argentinas se preparan para afrontar un inicio de año exigente en materia financiera, La Rioja se consolida como la excepción negativa del sistema. En un primer trimestre donde los gobernadores deberán destinar US$ 750 millones al pago de bonistas, la gestión de Ricardo Quintela continúa en default y sin lograr cerrar la reestructuración de sus pasivos, una situación que se arrastra desde hace dos años.

El calendario de pagos de deuda ejerce una renovada presión sobre las reservas del Banco Central. Según estimaciones privadas, las provincias demandarán unos US$ 2.500 millones a lo largo de 2026 para cumplir con sus acreedores. En ese contexto de cumplimiento generalizado, La Rioja figura como «la única provincia que declaró su default» y no ha salido de él.

La crónica del impago

El conflicto financiero se remonta a febrero de 2024, apenas dos meses después del cambio de gobierno nacional. En aquel momento, Quintela anunció que no pagaría un vencimiento de US$ 26 millones, argumentando que el recorte de las transferencias discrecionales por parte de la Casa Rosada había ahogado sus cuentas públicas.

El mandatario prometió entonces a los acreedores una reestructuración de la deuda. Sin embargo, el informe de la consultora Politikón Chaco es lapidario: «Dos años después, esa negociación todavía no llegó a buen puerto». Técnicamente, La Rioja debería afrontar pagos en febrero junto a Córdoba, Neuquén, Entre Ríos y Chaco, pero su estatus de cesación de pagos la mantiene al margen del mercado voluntario de crédito.

El contraste con el resto del país
La soledad financiera de La Rioja contrasta con las estrategias de sus pares. Incluso provincias con dificultades extremas, como Tierra del Fuego —que pasó de un superávit holgado a un déficit del 9%—, han confirmado que pagarán sus compromisos de enero utilizando regalías y fondos propios.

Por otro lado, los distritos más grandes han logrado volver a emitir deuda en el mercado internacional, validando su capacidad de pago. Santa Fe consiguió US$ 800 millones a una tasa del 8,1%, la Ciudad de Buenos Aires obtuvo US$ 600 millones al 7,8% y Córdoba emitió US$ 725 millones. Mientras el «mercado internacional se abrió» para estos gobernadores, La Rioja sigue sin resolver su «default».

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