El «Gitano» elige heredero: Quintela unge a Armando Molina para 2027 y planifica el retorno de Gabriela Pedrali al gabinete para resistir el ajuste de Milei
El gobernador regresa de Cariló con el mapa político definido: el intendente capitalino tendrá silla fija en la mesa chica de las decisiones provinciales. La estrategia incluye repatriar a la diputada nacional para un nuevo Ministerio del Interior. El plan busca ordenar la interna peronista y blindar la gestión ante una economía asfixiada por la deuda en dólares y el derrumbe de la obra pública.
Ricardo Quintela vuelve de la costa atlántica con una decisión tomada que reordena el tablero de poder en La Rioja. Tras sus vacaciones en Cariló, el gobernador aterriza en la provincia dispuesto a terminar con las especulaciones: integrará al intendente Armando Molina en el núcleo duro de las decisiones políticas del gobierno provincial.
La jugada excede la gestión diaria; es un mensaje de sucesión. Quintela mostrará a Molina como su candidato natural de cara a las elecciones de 2027, una definición que busca disciplinar al PJ local «más allá de las apetencias personales de unos y otros» en la interna peronista. El mandatario provincial entiende que, para mantener su perfil de opositor acérrimo a Javier Milei y sostener su proyección nacional, necesita una retaguardia ordenada y un heredero claro en el territorio.
El enroque de Pedrali: volver al territorio
La ingeniería política que trae Quintela de la playa incluye otro movimiento de alto impacto: hacer bajar a Gabriela Pedrali de la Cámara de Diputados de la Nación. La intención es que la actual legisladora asuma un rol ejecutivo clave en la provincia, posiblemente al frente de un nuevo Ministerio del Interior.
Este repliegue táctico responde a una lectura pragmática de la crisis. Con la «motosierra» nacional encendida, el gobierno necesita figuras de peso gestionando la contención social y política en el interior riojano. La situación financiera no admite errores: La Rioja pasó a tener déficit financiero en el tercer trimestre de 2025 y carga con una deuda pública que representa el 56,4% de sus ingresos totales, un pasivo peligroso nominado en un 95,1% en dólares.
Molina y la renovación del «modelo»
Mientras Quintela diseña la macro-política, Armando Molina ya hizo sus deberes en la Capital. El intendente relanzó el municipio con nuevas caras jóvenes y la supresión de áreas gubernamentales, una señal de austeridad y renovación que sintoniza con el plan del gobernador.
Molina se prepara para asumir un rol de «superministro» de facto, con injerencia en la estrategia provincial, mientras gestiona una ciudad golpeada por la recesión. Los datos del mercado laboral son el telón de fondo de esta urgencia política: el empleo privado registrado en la provincia cayó un 12,9% desde el cambio de gobierno nacional, y la construcción —motor histórico del empleo local— está paralizada por el derrumbe del 99,2% en la inversión real directa de la Nación en ese rubro.
Oposición total a Milei
El «operativo sucesión» con Molina y el posible retorno de Pedrali tienen un objetivo final: abroquelar el poder para seguir en la senda opuesta a Javier Milei. Quintela sabe que la asfixia de fondos es total —la inversión nacional cayó 99,1% en términos reales contra 2023— y apuesta a que la cohesión política interna sea su principal escudo. Con el intendente capitalino ungido y el gabinete rearmado, el gobernador se dispone a enfrentar los dos años más difíciles de su gestión con la mira puesta en la Casa Rosada, pero con los pies firmes en el barro riojano.