Milei adelanta la campaña electoral y prepara su desembarco en La Rioja en medio del “pacto de no agresión” con gobernadores dialoguistas
El Presidente lanzó el “Tour de la Gratitud” y definió que solo visitará Santa Fe y La Rioja entre las provincias pendientes. En el distrito riojano, la presencia de Martín Menem será clave en la estrategia libertaria.
Javier Milei acelera los tiempos de la campaña presidencial y, en ese marco, La Rioja aparece como uno de los destinos estratégicos del “Tour de la Gratitud” que el Gobierno lanzó para recorrer el país. La visita del Presidente, aún sin fecha confirmada, se perfila como un gesto político de alto impacto en una provincia gobernada por Ricardo Quintela y con fuerte tradición peronista.
El armado libertario definió que, de las nueve provincias que todavía esperan recibir a Milei, solo Santa Fe y La Rioja tendrán presencia presidencial en los próximos meses. La decisión responde a la lógica de “donde es más difícil ganar, más presencia presidencial vamos a tener”, según explicaron desde la organización. En el caso riojano, la figura de Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados y referente de La Libertad Avanza (LLA), será central en la estrategia: su rol como anfitrión busca reforzar su posicionamiento con miras a una eventual candidatura a gobernador en 2027.
El “pacto de no agresión” con los gobernadores dialoguistas también condiciona el itinerario. Milei evita visitar distritos cuyos mandatarios colaboraron con el oficialismo en el Congreso, como Salta, Misiones o Catamarca. En cambio, apuesta a territorios donde el desafío electoral es mayor y donde la presencia presidencial puede marcar diferencia. La Rioja, junto con Formosa y Tucumán, integra ese grupo de provincias con fuerte peso del peronismo y resultados adversos para LLA en las legislativas de octubre pasado.
En la provincia, la expectativa es alta. La visita de Milei se interpreta como un intento de instalar agenda política en un territorio donde el oficialismo local mantiene control sobre la estructura institucional y social. Para Quintela, el desembarco presidencial será una prueba de fuego: deberá administrar la tensión entre la relación institucional con la Casa Rosada y la disputa política con un Milei que ya se mueve en clave electoral.
El “Tour de la Gratitud” ya tuvo escalas en Córdoba y Mar del Plata, con actos masivos y caravanas de seguidores. En La Rioja, el formato aún no está definido, pero se espera que combine actividades oficiales con gestos partidarios, en línea con la estrategia nacional de mostrar cercanía con la gente y reforzar la idea de campaña permanente.
La presencia de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y de Martín Menem en la comitiva refuerza la lectura política: la hermana del Presidente y el dirigente riojano serán los encargados de darle volumen a la visita y de proyectar la construcción libertaria en la provincia.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene la sintonía con los gobernadores dialoguistas y preserva acuerdos legislativos clave, como el apoyo a la reforma laboral. En La Rioja, el desafío será doble: mostrar músculo político en un distrito adverso y, al mismo tiempo, sostener el equilibrio institucional con un gobernador que, hasta ahora, se mantuvo en la vereda opuesta.
La campaña se adelantó y La Rioja será escenario de esa disputa. Milei busca instalarse en un territorio difícil, con la mira puesta en 2027 y con la convicción de que la presencia presidencial puede torcer la balanza en una provincia donde el peronismo sigue siendo dominante.