La Rioja ante el acuerdo con EE.UU.: Menem celebra el impacto en las economías regionales
El titular de la Cámara de Diputados destacó la firma del tratado comercial liderado por Milei. En la provincia esperan que el acceso preferencial al mercado norteamericano impulse las exportaciones de aceite de oliva y productos industriales.
El panorama económico de La Rioja recibió un fuerte espaldarazo político tras la firma del nuevo acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, fue uno de los primeros en reaccionar al anuncio realizado por el Canciller, Pablo Quirno, calificando el hecho como un «hito histórico» que consolida el crecimiento sostenido del país bajo la gestión de Javier Milei.
El acuerdo, enmarcado bajo el esquema del TMAP (Trade Management and Partnership), busca remover barreras arancelarias y burocráticas que hoy limitan la competitividad argentina. Para el riojano Menem, este movimiento no es solo una señal de confianza al mundo, sino una herramienta directa para mejorar las condiciones de producción en las provincias.
El impacto en el sector productivo riojano
Para La Rioja, el acceso preferencial al mercado estadounidense representa una oportunidad crítica en sectores donde la provincia es líder:
- Olivicultura: Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de aceite de oliva y aceitunas de mesa. Una reducción de aranceles permitiría competir en mejores condiciones frente a los productores del Mediterráneo.
- Minería y Litio: El acuerdo incluye capítulos de cooperación estratégica en materiales críticos, lo que posiciona a la región como un receptor natural de inversiones para la transición energética.
- Nuevos Mercados: La simplificación de trámites aduaneros facilita que las pymes locales puedan colocar productos con mayor valor agregado sin los costos logísticos y regulatorios que antes asfixiaban el margen de ganancia.
Inversiones y previsibilidad
Desde el entorno de Menem subrayan que el acuerdo no es solo una declaración de buenas intenciones, sino que establece reglas claras y previsibilidad, dos factores que el sector privado local venía reclamando para activar planes de inversión paralizados.
El Gobierno nacional apuesta a que esta apertura genere una dinámica de «socio confiable», permitiendo que productos industriales que hoy tienen dificultades para ingresar al mercado norteamericano cuenten con un canal de acceso fluido. En el Palacio Legislativo, el optimismo es total: consideran que este es el puntapié inicial para que las economías regionales dejen de ser subsistidas y pasen a ser motores de generación de empleo genuino.