En el cierre de las sesiones extraordinarias, la Cámara Alta aprobó el proyecto con los cambios de Diputados, eliminando el polémico artículo de licencias médicas. La senadora riojana Florencia López fue una de las voces más duras del peronismo contra la iniciativa libertaria.
La Libertad Avanza (LLA) cerró el período de sesiones extraordinarias con un triunfo rotundo en el Senado. Tras meses de intensas negociaciones y giros de último momento, la Cámara Alta sancionó finalmente la ambiciosa ley de reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Con 42 votos a favor, aportados por el oficialismo, la Unión Cívica Radical (UCR), el PRO, peronistas disidentes y bloques provinciales, la ley superó los 28 votos en contra del núcleo duro del kirchnerismo y el peronismo alineado a gobernadores opositores. Hubo, además, dos abstenciones (los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano).
La clave para destrabar la votación fue la validación de la modificación que había realizado la Cámara de Diputados la semana pasada: se eliminó definitivamente el conflictivo artículo 44 sobre licencias médicas, que proponía recortar los sueldos de los trabajadores enfermos o accidentados según el origen de la lesión y la existencia de personas a cargo.
El rechazo riojano y el debate en el recinto
El clima en el recinto alternó entre la resignación opositora y la euforia oficialista. En ese contexto, la senadora nacional por La Rioja, Florencia López (Unión por la Patria), se alzó como una de las voces más críticas de la jornada, reflejando la postura de confrontación total que mantiene la administración del gobernador Ricardo Quintela con la Casa Rosada.
«Pusieron la excusa de la producción para quitar el agua de los glaciares; la excusa de la seguridad para meter a los chicos presos, y hoy ponen la excusa de la creación de trabajo para eliminar todos y cada uno de los derechos de los trabajadores«, disparó López, conectando el debate laboral con la sanción previa del Régimen Penal Juvenil.
Del otro lado, la defensa oficialista quedó a cargo de figuras como la senadora porteña Patricia Bullrich, quien sentenció: «Esta ley va a desmontar una de las mayores mentiras de la historia laboral argentina: la idea de que destruir empleo es defender derechos. En nombre de los trabajadores se mandó a la informalidad a millones».
Concesiones cruzadas y el «rodillo parlamentario»
El texto final que ya es ley es el resultado de un minucioso (y por momentos caótico) toma y daca político. Para llegar a los 42 votos, la Casa Rosada tuvo que ceder terreno en su idea original de «motosierra» pura:
- Sindicatos a salvo (a medias): Hubo guiños a los gremios y cámaras empresariales, permitiendo la subsistencia de los aportes compulsivos (aunque con topes más bajos) y manteniendo el 6% destinado a obras sociales.
- Gobernadores beneficiados: Se eliminó el artículo sobre el alivio en Ganancias para grandes empresas, lo que se traduce en mayor recaudación a repartir entre la Nación y las provincias.
- FAL amortiguado: El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que modifica el esquema de indemnizaciones, fue suavizado respecto al proyecto original.
- Traspaso de la Justicia Laboral: En una jugada muy criticada por la oposición, LLA logró colar como un anexo el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, aplicando el «rodillo parlamentario» sin darle el tratamiento formal en comisiones.
Los puntos clave de la nueva ley laboral
Más allá de los cruces políticos, la ley introduce cambios estructurales en el mundo del trabajo:
- Indemnizaciones: Se mantiene el cálculo de un mes de sueldo por año, pero se excluyen del cómputo el aguinaldo y premios. El nuevo Fondo de Asistencia Laboral (FAL) asistirá a las empresas, financiado con aportes mensuales del 1% (grandes empresas) o 2,5% (pymes) sobre la masa salarial.
- Convenios Colectivos: Se elimina la «ultraactividad» (la prórroga automática de convenios vencidos) y se da prioridad a los acuerdos por empresa por sobre los acuerdos por rama de actividad.
- Derecho a Huelga: Se endurecen las condiciones. Los servicios «esenciales» (ahora incluyen educación) deberán garantizar un 75% de funcionamiento durante paros, y los «trascendentales» un 50%.
- Banco de horas: Permite acordar compensaciones de horas extras (con límite de 12 horas por jornada), habilitando jornadas más largas algunos días a cambio de francos o jornadas más cortas, rompiendo la estructura rígida de la jornada diaria.
- Plataformas: Se crea la figura del «repartidor independiente», estableciendo legalmente que su vínculo con aplicaciones (como Rappi o PedidosYa) no constituye una relación de dependencia.
- Blanqueo y Vacaciones: Se implementa una importante moratoria para regularizar trabajadores informales (con quita de hasta 70% en deudas de cargas sociales) y se habilita el fraccionamiento de las vacaciones en tramos no menores a siete días.
Con la calle sorpresivamente tranquila y sin la anunciada resistencia sindical en las puertas del Congreso, Javier Milei se anota su mayor victoria legislativa, cambiando de cuajo las reglas de juego del mercado laboral argentino.





