El Colegio de Bioquímicos provincial alertó por atrasos de hasta seis meses en los pagos de más de 70 obras sociales. La crisis golpea a prestadoras de alcance nacional como IOSFA y dejará sin servicio a los afiliados estatales riojanos durante la mitad del mes por falta de cupo.
El sistema de salud enfrenta un nuevo capítulo de tensión que, si bien tiene su epicentro en la provincia de La Rioja, refleja una problemática estructural que resuena a nivel nacional. El sector bioquímico riojano declaró encontrarse en una situación de asfixia financiera debido a los severos atrasos en los pagos por parte de las obras sociales, lo que derivó en una medida drástica: el cobro de copagos que oscilarán entre los $5.000 y los $20.000.
La titular del Colegio de Bioquímicos de la provincia de La Rioja, Liliana Parco Parisi, fue categórica al describir el panorama actual. «Tenemos obras sociales que están muy atrasadas en el pago, con cuatro o cinco meses de atraso», explicó la profesional, y sentenció: «Ya es una situación insostenible para pagar los insumos que nosotros hemos utilizado para hacer esos análisis».
El principal detonante de esta crisis radica en la brecha entre los costos operativos y la inflación acumulada frente al tiempo de cobro. Según detalló Parco Parisi, los reactivos químicos utilizados en los laboratorios son importados y se pagan a precio dólar. Ante un escenario donde las prestadoras que «mejor pagan» lo hacen a 60 o 90 días, y otras acumulan hasta medio año de deuda, los laboratorios se ven imposibilitados de reponer el material. Por este motivo, los pacientes deberán abonar de su bolsillo sumas que irán «desde 5.000, 8.000, 20.000, lo que fuera de acuerdo al pedido del médico».
El impacto en obras sociales nacionales y provinciales
El conflicto no discrimina entre el ámbito público y el privado, afectando a un listado de aproximadamente 70 obras sociales. Uno de los casos más resonantes y de mayor impacto nacional es el de IOSFA (la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad), que brinda cobertura a una enorme cantidad de miembros del Ejército y Gendarmería en todo el país. «Es una que está muy en boga a nivel nacional, que está mal», señaló la titular del Colegio. Aunque la entidad militar fue dividida recientemente a partir del primero de marzo para intentar un ordenamiento, Parco Parisi denunció que «nadie dice nada de la deuda» acumulada hacia atrás.
En otros casos críticos, como el de la prestadora Ospavial, los bioquímicos decidieron cortar directamente el servicio por la falta de respuestas y compromisos incumplidos.
A nivel provincial, la situación de APOS (Administración Provincial de Obra Social), la principal cobertura de los empleados estatales riojanos, encendió todas las alarmas. La entidad mantiene una mecánica de «techo prestacional» (un cupo fijo de dinero mensual para la cobertura de toda la provincia), el cual se agota rápidamente. «Nosotros ahora tenemos para atender hasta el lunes. Después no tenemos más dinero habilitado para seguir atendiendo el resto del mes», advirtió Parco Parisi.
Esto significa que, en la práctica, los afiliados estatales quedarán sin cobertura en los laboratorios colegiados de toda la provincia durante 15 días, debiendo postergar sus estudios médicos o afrontarlos de manera particular si no se trata de urgencias o casos excepcionales como los oncológicos.
A pesar de que los índices de inflación generales muestran cierta desaceleración, los laboratorios deben hacer frente ineludiblemente a costos fijos operativos como salarios de empleados, cargas sociales y el mantenimiento de las guardias clínicas para internación.
Al final de la cadena, como suele ocurrir en las crisis del sistema sanitario, el mayor perjudicado es el afiliado, quien mes a mes sufre el descuento en su recibo de sueldo y, al momento de necesitar atención médica, se encuentra con servicios cortados o facturas inalcanzables.





