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La canasta básica subió 2,6% en marzo y acumula casi 10% en el año: una familia tipo necesitó más de $1,4 millón para no caer en la pobreza

El INDEC publicó este martes los datos de valorización de las canastas básicas correspondientes a marzo de 2026. La canasta alimentaria trepó 2,2% mensual y 32,8% interanual, mientras que la total —que marca la línea de pobreza— avanzó 2,6% en el mes y acumula 30,4% respecto a igual período del año anterior. En La Rioja, provincia que ya registraba el peor deterioro en su tasa de pobreza según la última medición del organismo, los números golpean con especial dureza sobre una población que depende en proporción inusualmente alta del empleo público y las transferencias estatales.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió este martes su informe mensual de valorización de la canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT) para el Gran Buenos Aires, con datos correspondientes a marzo de 2026. Los números confirman que, aunque la velocidad de aumento se ha moderado respecto a los picos de principios de año, los precios de los alimentos y servicios esenciales siguen corriendo por encima de los ingresos de los sectores más vulnerables.

Lo que miden las canastas

La CBA fija el umbral de indigencia: es el costo mínimo de los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos calóricos y proteicos de un adulto equivalente durante un mes. La CBT, en cambio, define la línea de pobreza, y se obtiene expandiendo la CBA mediante el coeficiente de Engel para incorporar bienes y servicios no alimentarios —vestimenta, transporte, salud, educación.

En marzo, la variación mensual de la CBA fue de 2,2%, mientras que la de la CBT fue de 2,6%. Ambas registraron aceleraciones respecto al mes anterior —en febrero habían subido 3,2% y 2,7%, respectivamente—, aunque los valores interanuales siguen siendo elevados: la CBA y la CBT registraron variaciones interanuales de 32,8% y de 30,4%, respectivamente.

Los valores concretos por hogar

Para un adulto equivalente —referencia técnica del organismo—, la línea de indigencia se ubicó en $212.949 y la línea de pobreza en $464.228.

Pero los hogares reales no están compuestos por una sola persona, y los ejemplos que publica el INDEC ilustran con mayor crudeza el impacto cotidiano. Un hogar de tres integrantes —una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61— necesitó $523.853 para no caer en la indigencia y $1.142.000 para no ser considerado pobre.

El escenario se agrava en familias más numerosas. Un hogar de cuatro integrantes —pareja de 35 y 31 años con dos hijos de 6 y 8 años— requirió $658.011 en alimentos y $1.434.464 para cubrir la canasta total. Y para una familia de cinco miembros con hijos pequeños, la CBA ascendió a $692.083 y la CBT a $1.508.740.

La acumulación del año

En lo que va de 2026, la presión sobre los bolsillos no cede. La CBA registró una variación acumulada del año de 11,6%, mientras que la CBT acumuló 9,6% en igual período. Esa diferencia —la alimentaria corriendo más rápido que la total— es una señal preocupante: significa que los alimentos están liderando el proceso inflacionario, el componente que mayor proporción representa en el gasto de los hogares de menores ingresos.

El contexto riojano: una provincia en rojo estructural

Para La Rioja, los datos nacionales no son una abstracción estadística. La provincia fue la única del país que empeoró su tasa de pobreza en el período medido por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del propio INDEC, un registro que la distingue negativamente del resto de las jurisdicciones argentinas.

La estructura económica riojana agrava la exposición de su población a estos aumentos: con un mercado laboral privado acotado y una altísima dependencia del empleo público provincial, los salarios de referencia son los del sector estatal, que han ido perdiendo poder adquisitivo en términos reales en el marco del ajuste fiscal acordado con el gobierno nacional. En paralelo, el sostenido deterioro del poder de compra reduce la capacidad de consumo local, presionando sobre el pequeño comercio y la actividad informal que nuclea a gran parte de la fuerza de trabajo en ciudades como Chilecito, Aimogasta o la capital provincial.

La línea de pobreza de $1.434.464 para una familia tipo de cuatro personas opera como termómetro: con ese parámetro, decenas de miles de hogares riojanos que reciben ingresos por debajo de ese umbral —ya sea en forma de salarios precarizados, planes sociales o jubilaciones mínimas— quedan clasificados como pobres según la metodología oficial.

Una señal que se sostiene

El informe del INDEC, publicado en Buenos Aires el mismo 14 de abril, no incorpora datos regionales desagregados —su medición corresponde al Gran Buenos Aires—, pero sirve como indicador de referencia para las estimaciones provinciales. Economistas y organismos especializados como IARAF y CEPA suelen utilizar estos valores como piso para proyecciones en el interior del país, donde los precios de algunos productos básicos pueden superar incluso los del área metropolitana por el mayor costo logístico.

Con una inflación interanual de canastas que todavía ronda el 30%, el desafío de preservar los ingresos reales de los sectores más vulnerables sigue siendo la deuda pendiente más urgente de la política económica, tanto en el plano nacional como en cada una de las provincias que, como La Rioja, acumulan fragilidades estructurales que amplifican el impacto de cada punto porcentual de suba.

Fuente: INDEC, Dirección Nacional de Estadísticas de Precios. Dirección de Índices de Precios de Consumo. Informe técnico Vol. 10, n° 90. Buenos Aires, 14 de abril de 2026.

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