Economía

La exportación de carne bovina marcó un récord histórico en 2025 y el primer bimestre de 2026 ya superó ese piso con un alza del 23,7%

Por Eduardo Nelson German · 14 de abril de 2026 · 11:43

A pesar de exportar menos volumen, los precios internacionales elevados y el corrimiento hacia cortes refrigerados premium llevaron los ingresos del sector a USD 4.727 millones, la cifra más alta de la historia. China sigue siendo el destino dominante, pero Estados Unidos e Israel ganan terreno con fuerza. Los datos son de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El complejo bovino argentino cerró 2025 con un hito que reescribe su propia historia: las exportaciones de carne y cueros generaron USD 4.727 millones, el mayor ingreso de divisas registrado por el sector desde que existen estadísticas sistemáticas. El dato, elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), revela una transformación cualitativa en la estrategia exportadora que va más allá de los volúmenes embarcados.

Menos cantidad, más valor: el giro estratégico del sector

La paradoja del récord es, en sí misma, la noticia más relevante: Argentina exportó menos toneladas que en períodos anteriores y aun así generó más dólares. La clave está en la composición de la canasta exportadora. El corrimiento hacia cortes refrigerados premium —que en el mercado internacional cotizan aproximadamente al doble que los cortes congelados— permitió capturar un mayor valor por unidad exportada, compensando con creces la caída en volumen.

Esta transición no es casual ni espontánea. Responde a una combinación de precios internacionales favorables, mejora en los estándares sanitarios que habilitaron el acceso a mercados de alto poder adquisitivo, y una decisión del sector privado de escalar hacia segmentos de mayor rentabilidad. El resultado es un modelo exportador más sofisticado, donde el valor agregado en origen —el enfriado, el desosado, el corte específico— se convierte en el principal generador de divisas.

China lidera, pero el mapa se diversifica

El gigante asiático mantiene su posición dominante como destino de las exportaciones argentinas de carne bovina, absorbiendo el 44,5% del total. Sin embargo, la novedad geopolítica del período es el crecimiento acelerado de Estados Unidos e Israel como mercados de destino, dos plazas con perfiles de consumo radicalmente distintos pero igualmente exigentes en términos de calidad y trazabilidad.

La expansión hacia el mercado estadounidense tiene una dimensión estratégica particular: EE.UU. es uno de los mayores consumidores de carne del mundo y, al mismo tiempo, uno de los mercados más competitivos y regulados. El avance argentino en ese destino habla tanto de la calidad del producto como del trabajo diplomático y sanitario que abre puertas comerciales.

Israel, por su parte, representa un mercado de nicho de alto valor, con requerimientos kosher que Argentina viene atendiendo con creciente eficiencia, consolidando una relación comercial que se profundizó en los últimos años.

El bimestre 2026 ya marca otro récord

Si el cierre de 2025 fue histórico, el arranque de 2026 sugiere que el techo aún no está a la vista. En el primer bimestre del año, las exportaciones del sector registraron un incremento del 23,7% respecto al mismo período del año anterior, marcando un nuevo récord bimestral que proyecta un 2026 con potencial de superar incluso la marca recién establecida.

El dato anticipa que las condiciones que impulsaron el salto —precios internacionales sostenidos, mix de producto de mayor valor, apertura de nuevos destinos— no fueron un fenómeno transitorio sino el reflejo de una reconfiguración más profunda del negocio exportador bovino argentino.

El dólar que viene del campo

En el contexto macroeconómico actual, donde el Banco Central acumula reservas y el superávit comercial se consolida como ancla del programa económico, el aporte del complejo bovino adquiere una relevancia que va más allá del sector. Los USD 4.727 millones de 2025 representan divisas genuinas, generadas sin endeudamiento y con capacidad de crecer, que alimentan las reservas del sistema y sostienen la estabilidad cambiaria que el Gobierno de Milei convirtió en eje de su gestión económica.

Para las provincias ganaderas —entre las que La Rioja ocupa un lugar marginal pero con potencial de desarrollo en zonas como los llanos riojanos— el récord nacional es también un espejo de lo que una cadena de valor bien articulada puede generar cuando encuentra mercados abiertos, precios favorables y estándares de calidad a la altura de las exigencias globales.