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La pugna por 2027 abre grietas en el PJ riojano: entre consensos imposibles y ambiciones personales

Mientras el peronismo discute sistema electoral y candidaturas a la gobernación, múltiples frentes compiten por espacios ejecutivos en Capital. El dilema de Quintela: alinear voluntades o dejar que la interna defina el juego electoral.

La coyuntura electoral de 2027 comienza a revelar las fisuras internas del peronismo riojano. Bajo la apariencia de un discurso oficial de consenso, al menos tres figuras peronistas —Ernesto Pérez, Ariel Puy Soria y aspirantes no explícitamente mencionados— pujan por candidaturas ejecutivas en la Capital, mientras el debate sobre el sistema electoral se convierte en un proxy de la disputa más profunda: quién controlará el proceso de selección de candidatos.

La trampa de la Ley de Lemas

Ernesto Pérez, ministro de Producción, plantea la Ley de Lemas como solución a la «disputa interna» en la Capital. Sin embargo, admite lo obvio: no tiene los votos en la Legislatura. Su propuesta no es ingenua. La Ley de Lemas permitiría competir a múltiples candidatos peronistas simultáneamente en la general, reduciendo la necesidad de resolver disputas internas antes de las urnas. Para alguien como Pérez —que ofrece tanto él como Gonzalo Becerra como opciones de candidato— es una salida: dejar que el voto defina.

Pero Juan Carlos Santander advierte correctamente: la Ley de Lemas «atrasa». Es un sistema que multiplica fragmentación y desmovilización. Y Raúl Cabral, con cautela política, sugiere que el verdadero problema no es el sistema electoral, sino que «la gente tiene problemas de salud, de alimentación» y el PJ debería concentrarse en eso, no en fricciones internas.

La candidata «natural» y las alternativas

Teresita Madera emerge como la candidata «consensual» a gobernación según Santander, pero eso no resuelve la disputa por intendencia de Capital. Allí, Pérez, Puy Soria —y posiblemente otros— ven una oportunidad. Puy Soria, ministro de Vivienda, ha anticipado que quiere ser candidato a cargo ejecutivo, con fuentes sugiriendo que apunta a Capital.

La retórica es idéntica en todos: «consenso,» «voluntad popular,» «sin imponerse.» Pero el mensaje subyacente es claro: cada uno cree que merece competir.

El nudo gordiano de Quintela

El gobernador Ricardo Quintela enfrenta un dilema estratégico. Insistir en el consenso puede parecer debilidad si los aspirantes ignoran el llamado. Permitir una interna arriesga fragmentación antes de una elección general donde el peronismo enfrenta un escenario «difícil» (en palabras de Puy Soria). La Ley de Lemas es la vía de escape, pero constitucionalmente inviable en el corto plazo.

La verdadera battaglia no es sobre Teresita Madera o la gobernación. Es sobre quién controla el aparato provincial en 2027. Si Quintela pierde control del proceso de selección de candidatos, pierde capacidad de negociación tanto con Kicillof como con sectores nacionales. Por eso Cabral habla de «seguir la conducción» del gobernador. Por eso Puy Soria insiste en que las candidaturas deben surgir de «bases» y «composición.» Todos juegan a no contradecir abiertamente a Quintela mientras tejen sus propias redes.

La próxima movida será la renovación de autoridades del PJ en octubre. Si eso se resuelve por consenso, Quintela mantiene el control narrativo. Si hay elecciones internas, el PJ entra en territorio impredecible a poco más de un año de las generales.

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