El intendente de La Rioja mantuvo un encuentro técnico con el secretario de Participación Ciudadana cordobés, Juan Domingo Viola. El eje de la agenda conjunta estuvo centrado en los mecanismos de descentralización y debate vecinal para el financiamiento de obras locales.
LA RIOJA.– El intendente de la capital riojana, Armando Molina, profundizó la articulación institucional con la Municipalidad de Córdoba al recibir a una delegación técnica de alta jerarquía enfocada en las políticas de descentralización y cercanía. Tras un primer acercamiento con la gestión cordobesa que conduce Daniel Passerini, los equipos técnicos compartieron mesas de trabajo específicas para analizar la viabilidad de replicar el exitoso modelo mediterráneo de Presupuesto Participativo en el suelo riojano.
Molina encabezó la comitiva local que recibió al secretario de Participación Ciudadana de Córdoba Capital, Juan Domingo Viola, un funcionario clave de la estructura política cordobesa. La delegación visitante se completó con el subsecretario del área, Pablo Pineda, y el director general de Presupuesto Participativo, Juan Pedro Battaglino.
«Recibimos a los compañeros del gabinete de Córdoba Capital para trabajar una agenda juntos», había anticipado el jefe comunal riojano, para luego precisar la identidad de los técnicos que formaron parte del cónclave cordobés. «Nos acompañó el secretario Juan Domingo Viola, Pablo Pineda y Juan Pedro Battaglino. Seguimos construyendo juntos una Argentina mejor», destacó Molina a través de sus canales oficiales, ratificando el sesgo federal y de cooperación subnacional que busca imprimirle a su administración.
El foco en la descentralización y el control vecinal
La elección de los interlocutores cordobeses no fue casual. La ciudad de Córdoba se ha transformado en un caso de estudio para los municipios del norte y centro del país debido a su red de Centros de Participación Comunal (CPC) y la asignación específica de partidas presupuestarias debatidas y votadas directamente por los centros vecinales y organizaciones vivas de cada barrio.
Según fuentes del Palacio Ramírez de Velasco, el temario de las jornadas de trabajo se concentró en los aspectos operativos que requiere este sistema:
- Ingeniería presupuestaria: Los mecanismos legales para asignar un porcentaje fijo de la recaudación municipal a los proyectos que propongan y voten los propios vecinos de las distintas zonas de la ciudad.
- Plataformas de votación digital: El diseño de herramientas tecnológicas que permitan la transparencia y la participación ciudadana a distancia para priorizar obras de alumbrado, bacheo y espacios verdes.
- Vínculo con los centros vecinales: El fortalecimiento institucional de las organizaciones barriales como nexo ejecutor y auditor del gasto público municipal.
«La participación ciudadana real no es solo escuchar al vecino, sino darle las herramientas financieras para que decida las prioridades de su barrio. Córdoba tiene un camino consolidado en esto que queremos adaptar a la realidad de La Rioja», explicaron desde el entorno de Molina.
La aproximación entre ambos municipios ocurre en un contexto de fuerte restricción fiscal para los intendentes del interior, privados del financiamiento de la obra pública tradicional por parte del gobierno nacional. Ante este escenario de asfixia de recursos, los jefes comunales buscan optimizar el destino de los fondos propios mediante consensos directos con la ciudadanía, intentando blindar la gestión cotidiana de los avatares de la macroeconomía. Ambas administraciones acordaron mantener un esquema de goteo técnico para capacitar al personal riojano en la implementación de estos programas participativos durante el segundo semestre del año.





