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Hay que dejar de ser mendigos y hacerse respetar

Quizás la crisis mundial puede marcar un antes y un después en la relación de la Provincia con la Casa Rosada. Desde que volvió la democracia a la Argentina, hay un discurso político al unísono: no se puede levantar la voz, ya que sino se cortarán los recursos a la provincia. Esas palabras se calmaron al llegar Carlos Menem a la Presidencia, aunque esa década dejó casi nada debido que se perdió la única posibilidad existente para una región que podría haber dado el gran salto.

Pero no es hora de lamentos sino de mirar el futuro, pese que sea con incertidumbre. Tras Menem, llegó Fernando de la Rúa y el mismo discurso volvió, como sucedió con Eduardo Duhalde en la Presidencia, Néstor Kirchner y ahora con Cristina.

Ese concepto abrió las puertas que los legisladores debían ser aliados sin voz y solo avalar lo que venía en paquete desde la Casa Rosada, y tras eso los parches de la economía, ya golpean y fuerte en cada uno de los hogares riojanos.

Se escuchó decir que se peleará por el reintegro del punto perdido de la coparticipación, a raíz de la administración de Menem en la Provincia, pero nadie habla de cómo, ya que los dirigentes son complacientes en todo y eso deja a la provincia sin la menor chance.

Hoy la realidad comienza a despegar los parches y se ve en la crisis olivícola, tras que la Nación cerró las fronteras con el principal comprador de la producción, como es Brasil, no solo de La Rioja, sino de Mendoza, San Juan, Catamarca y Córdoba. Son solo anuncios debido que la ministra Débora Giorgi llegó al Parque Eólico Arauco y dio la espalda a los productores olivícolas de Aimogasta.

La gran repercusión nacional la tuvo la empresa Agroaceitunera del Grupo Nucete, aunque afecta a todas las firmas y día a día deja trabajadores en la calle, que pasan de sueldos acordes al momento del país a ser beneficiarios de un programa social, que solo puede alcanzar para paliar los mínimos gastos.

A eso hay que incorporar el serio panorama que se da en el Parque Industrial con firmas alcanzadas por la recesión no reconocida por el gobierno nacional y cuyas voces de reclamo sindical comienza a ser cada vez más fuerte. Sin dejar de lado la desaparición encubierta de la prorroga de la Promoción Industrial pese que Cristina había dicho que se iban a preservar las fuentes de trabajo.

Mas allá del parate de la inversión en la construcción, ya que el gobierno nacional no envía los fondos, especialmente para los planes de vivienda.

Hasta ahora los que están a salvo son los empleados públicos debido que la coparticipación federal ha crecido al ritmo de la inflación y garantiza el pago de sueldos mensuales. En el último mes, la provincia recibió casi 350 millones de pesos y todas las obligaciones salariales de este mes llegaron a 300 millones de pesos.

Quizás sea el momento de dejar de ser mendigos y hacerse respetar, ya que La Rioja integra este país, más allá de no tener ríos o ser pobre. Aquí viven argentinos que necesitan respuestas concretas de toda la clase gobernante y cuando habría que gritar, habría que hacerlo, y cuando haya que criticar, habría que hacerlo, ya que los parches se han empezado a despegar y la pasividad riojana se puede agotar en si misma.

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