Según las últimas estadísticas del Ministerio de Salud nacional, en 2010 murieron 331 mujeres por causas relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio. A diferencia de sus vecinos, que lograron reducir las tasas de mortalidad materna hasta un 60 por ciento, en la Argentina la tasa no baja a pesar de los varios años de crecimiento económico sostenido.
Las diferencias regionales pesan, y mucho, en la cifra nacional: en el norte, de cada diez madres cuatro son pobres y cinco dependen exclusivamente de la salud pública. Los números en Argentina muestran disparidad entre provincias. Formosa, con 16,4, tiene la tasa de mortalidad materna más alta, casi cuatro veces más que la media nacional, seguida por La Rioja, con un 11,4. En niveles similares se encuentran Misiones, con 8,1, Chaco, con 7,5, y La Pampa, con 7,2. Así lo establece un trabajo periodístico con datos aportados por el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes).
Extremo
Las provincias del NOA y NEA tienen las estadísticas más altas.
Que las cifras oficiales en la Argentina –específicamente, las que refieren al incremento del costo de vida y otros índices de medición económica– distan bastante de ser confiables no es novedad.
Sin embargo, en temas tan complejos como el de la mortalidad materna, también existe una especie de “síndrome Indec”: los números oficiales tampoco coinciden demasiado con los de las organizaciones dedicadas a la salud.
Los últimos números –del año 2010– provistos por el Ministerio de Salud de la Nación aseguran que, en la Argentina, hay unas 4,4 muertes de madres cada diez mil nacidos vivos.
Los organismos más importantes de salud del mundo dicen, por su parte, que esas cifras alcanzan, en un total país, 7,7 muertes en una misma medición. La diferencia es de casi el doble.
Son cientos las mujeres que ponen su vida en riesgo antes, durante o después del parto. Y según las últimas estadísticas del Ministerio de Salud nacional, en 2010, fueron 331 las que murieron por estas causas.
En las últimas semanas, se difundió un informe realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Población de Naciones Unidas (Unfpa) que encendió la alarma: según esas agencias, Argentina es el único país del Cono Sur que, entre 1990 y 2010, no logró hacer descender las muertes maternas.
Para estas agencias, la tasa de mortalidad materna en Argentina es de 7,7, mientras que desde la cartera de Salud nacional manejan un 4,4.
La diferencia radica en la medición: el Ministerio de Salud contabiliza las muertes ingresadas en los registros oficiales y, si bien el informe interagencial parte de esos casos, asume que hay un déficit en esa estadística. “Si en el sistema de registros se suelen escapar muertes por otras causas, puede suceder lo mismo con la mortalidad materna. Por eso, se toman las cifras oficiales, pero se les hace un ajuste”, explicó a Perfil Ennio Cufino, representante de Unicef Argentina.
Desde la cartera de Salud nacional no están de acuerdo con esa medición “porque nos aplican un factor de corrección para países con problemas de registro que no tenemos. Además, tomaron la tasa basándose en 690 mil nacimientos anuales, cuando nosotros tenemos 750 mil”, criticó Guillermo González Prieto, subsecretario de Salud Comunitaria nacional. En Argentina, aseguran que el registro mejoró a partir de 2001, cuando la Dirección de Estadísticas e Información de Salud agregó una pregunta para saber si las mujeres que fallecen estuvieron embarazadas durante el último año.
Pero a pesar de las diferencias, el panorama es el mismo. “La tasa viene estancada”, reconoció el funcionario. “Entre 1980 y 1990, la baja fue importante, pero desde 1990 se mantiene igual”, coincidió Cufino.
Cuentas pendientes
La mortalidad materna es una tasa que mide el número de muertes relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio, cada 10 mil nacidos vivos. La tasa actual de Argentina implica que, cada 100 mil partos, mueren 44 mujeres.
En 2000, el país se comprometió a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, una serie de metas a las que suscribieron los 189 países que integran la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Uno de ellos es hacer disminuir la mortalidad materna a una tasa de 1,3 para 2015. “Es preocupante porque, de seguir la tendencia actual, llegaremos a ese año con una tasa tres veces mayor a la comprometida”, evaluó Mariana Romero, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) y del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (Ossyr).
De las 331 muertes registradas en 2010, 167 ocurrieron por causas directamente relacionadas con el embarazo, 96 por causas indirectas y otras 68 por abortos mal realizados.
Si bien en los países desarrollados la mayoría de las muertes se producen por causas indirectas, en Argentina más del 50 por ciento de las defunciones están relacionadas con el mismo embarazo. “Esto significa que esas muertes son reducibles mediante acciones de prevención y control y una adecuada atención”, remarcó Gisell Cogliandro, investigadora principal de la Fundación Observatorio de la Maternidad.
En ese sentido, las críticas apuntan al sistema de salud y a prácticas que deberían repensarse. “Faltan enfermeras, a veces hay demasiados médicos y hay que organizar la disponibilidad de cirujanos. Y los partos deben estar concentrados en maternidades donde se pueda asegurar la calidad del servicio”, aportó Cufino.
Según el Ministerio de Salud, el 60 por ciento de los nacimientos se atienden en el sistema público. El problema es que “la atención está muy dispersa en maternidades con pocos partos”, especificó Ana Speranza, directora nacional de Maternidad e Infancia. Lo esperable es que los nacimientos se produzcan en centros de salud con más de mil partos anuales, pero de los 715 lugares públicos donde nacen niños, sólo 110 cumplen con esas cifras y el 56 por ciento no cuenta con los servicios indispensables.
Si bien la provincia de Buenos Aires mantiene una tasa de 4,4 muertes cada diez mil nacidos vivos, se trata del territorio en el que ocurre la mayor cantidad de muertes maternas por la gran cantidad de población que concentra. Allí, el 60 por ciento de esas muertes está relacionado con causas directas. “Empezamos a implementar un control de los embarazos en los barrios porque entendimos que estos números tienen relación con fallas en el sistema sanitario”, consideró Flavia Raineri, directora de Maternidad e Infancia bonaerense, aunque resaltó que “los índices están mejorando”.
Un informe elaborado en el marco del Plan para la Reducción de la Mortalidad Materno-Infantil de las Mujeres y Adolescentes del Ministerio de Salud reveló, además, que hay una cantidad excesiva de unidades de terapia intensiva neonatal. Mientras el país cuenta con 300, otras regiones con mejores tasas se manejan con muchas menos: Chile tiene 28 y Estados Unidos 600, lo que implica que hay una unidad cada 500 mil habitantes, mientras que la relación en Argentina es de una cada 126 mil. Y faltan enfermeras: hay sólo cinco cada 100 mil personas, cuando Chile cuenta con el doble y Estados Unidos con 97.
Prevención, un factor clave. Un denominador común en el que acordaron las fuentes consultadas por Perfil es el crecimiento del embarazo adolescente, que muchas veces es no deseado.
Por eso, señalan la necesidad de fortalecer la educación sexual para prevenir los abortos. Si bien esta práctica, aún penalizada en Argentina, se ubica en el tercer lugar de las causas de mortalidad, si se la toma aisladamente se lleva la mayor cantidad de muertes maternas.
Desigualdad
Los números en Argentina muestran disparidad entre provincias. Formosa, con 16,4, tiene la tasa de mortalidad materna más alta, casi cuatro veces más que la media nacional, seguida por La Rioja, con un 11,4. En niveles similares se encuentran Misiones, con 8,1, Chaco, con 7,5, y La Pampa, con 7,2.
Hay condiciones estructurales que explican por qué estas mujeres corren más riesgos que las embarazadas de la Ciudad de Buenos Aires y Río Negro, que tienen tasas que no llegan a un punto, o a las de Tierra del Fuego, donde la tasa de mortalidad materna es cero.
El informe del Ministerio de Salud desconoce que la inequidad social es uno de los factores: “Las jurisdicciones con mayores ingresos per cápita tienen tasas muy inferiores respecto a las jurisdicciones más pobres.
El control prenatal en las principales maternidades del sector público que atiende a la población más pobre revela que el 22% no hizo controles prenatales. Y esa asimetría se acentúa al interior de las provincias”, indica.
Una guía para el aborto seguro, según la OMS
Desde 1990 se ha observado un progreso en la producción de evidencias en salud y tecnologías y de argumentos basados en los derechos humanos para proveer atención integral y segura del aborto. Ante la necesidad de actualizar las recomendaciones de las mejores prácticas, la Organización Mundial de la Salud acaba de publicar la segunda edición de Aborto sin riesgos. Guía técnica y de políticas para sistemas de salud, que se presentará oficialmente en nuestro país la próxima semana.
Esta guía incluye recomendaciones para la atención clínica, la organización de los servicios y las políticas sanitarias. Los destinatarios principales de la guía son los funcionarios a cargo de la formulación de políticas, los administradores de programas y los prestadores de servicios de aborto.
Se espera que la guía sea una herramienta útil para los equipos de salud y los responsables de servicios y programas.
También se espera que sirva para mejorar el acceso al aborto seguro, disminuir la morbimortalidad materna debida al aborto inseguro y garantizar el derecho de las mujeres a recibir atención de calidad y respaldada por las mejores prácticas. Sin duda es un aporte sustantivo en el escenario actual del país y se espera que fortalezca los compromisos asumidos para mejorar la salud de las mujeres.



Debe estar conectado para enviar un comentario.