La cuestión política se habla cada instante en la Casa de las Tejas. Hay temor que no haya trabajo político para los candidatos a diputados nacionales, mientras se puso en la mesa deslizar un posible desdoblamiento de los comicios. Y lo que más causaría revuelo sería llegar a un acuerdo político con el sector de Quintela.
Cerca del despacho de la Presidenta se escuchó decir: Jorge Yoma no, pero si los dos diputados nacionales. Es la presión que ejerce Cristina Fernández de Kirchner a la Casa de las Tejas, como lo hace con las demás provincias, en donde se elegirán legisladores nacionales.
La jefa de Estado pretende tener tranquilidad en los próximos dos años y si hay consenso, impulsar otro mandato o que alguien continúe con su política, luego del 2015. En otras palabras, no quiere repetir lo que siempre ha sucedido que al pasar las legislativas se pone en discusión el poder de la Presidencia.
Por este motivo, la Casa Rosada llamó a la Residencia Oficial para transmitir que Teresita Luna, actual senadora, debía ser escuchada a la hora de armar la lista de diputados nacionales y la estrategia política ante los comicios de octubre. Ya es conocido que se vino una avalancha contra la ex vicegobernadora desde todos los frentes internos y aliados al bederismo.
Para el oficialismo es todo un desafío debido que como siempre ha sucedido el trabajo territorial es casi ínfimo en las elecciones legislativas. Estarán en juego las bancas de Yoma y del radical Julio Martínez, en donde el radicalismo siempre ha tenido buenos resultados.
Y si presentan así disyuntivas, ya que si se va solo por las dos bancas, no hay garantía que los intendentes trabajen para esa fórmula, más que la Nación quiere digitar los nombres.
Y si se va junto a los comicios legislativos provinciales, en donde se renueva el 50 por ciento de las bancas de la Cámara de Diputados, solo en algunos departamentos habrá elecciones, entre ellos es Capital, el más importante, en donde las pretensiones personales siempre han sido más fuertes que los intereses políticos de la provincia.
Por lo cual, el bederismo abrió una seria discusión en torno a la posibilidad de adelantar las elecciones para junio, pero al saber que Cristina Fernández no acepta que nadie se corte solo, salvo que le garanticen un gran triunfo para instalar luego un mensaje ganador para las demás provincias.
Quien se posiciona como candidata a diputada nacional es la actual ministra de Desarrollo Social, Teresita Madera, quien ha sido un comodín en todas las últimas elecciones del bederismo y por eso, se la preserva en su imagen. Su compañero de fórmula no está claro, ya que debería ser del interior para compensar, pero hablan de otros ministros: Felipe Álvarez y Néstor Bosetti. Y ser más arriesgado el propio Yoma.
Del otro lado, podrían estar separados en las urnas: Ismael Bordagaray, intendente de Famatina, y Julio Martínez, actual diputado. Bordagaray podría tener el aval del quintelismo, quien le garantizaría un piso en la Capital, mientras que Martínez sería casi invencible en Chilecito, según sus sondeos, y tiene buena imagen en el principal departamento (Capital).
Ese juego de la oposición en el bederismo también se ha puesto en discusión, aunque nadie quiere darle identidad. Por eso, dentro del gobierno ya se habla de buscar un acercamiento con el quintelismo. En la última transferencia de recursos de la provincia a la Capital se incluyó 600 mil pesos, que antes habían sido retirados por disposición de la Casa de Gobierno, aunque desde el Palacio Municipal sostienen que eso nada cambia, más que hay un canal directo con la Nación.
Si habría un acuerdo con Quintela sería la defunción de todos aquellos que sueñan con conducir la Capital y por qué no la provincia, ya que el intendente avisó que va por la tercera para intentar llegar a la Gobernación, y hasta se lo habría dicho al entorno presidencial.



Debe estar conectado para enviar un comentario.