La iniciativa crea un programa federal para garantizar la inserción de jóvenes entre 16 y 30 años al mercado laboral formal. “Necesitamos impulsar mejoras en las condiciones de empleabilidad de la juventud argentina, una de las más afectada por el desempleo”, explicaron.
“Sin duda debemos replantear y rediseñar las políticas de empleo y adaptarlas a las transformaciones del mercado de trabajo local”, explican en los fundamentos del proyecto de ley, los diputados Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria.
El proyecto crea un Programa Federal de Promoción al Empleo Joven que promueve y garantiza la inserción de los jóvenes argentinos al mercado laboral formal, en empresas de bienes, servicios, industriales, agropecuarios, científicos, y de investigación.
La ley además busca incentivar a las empresas privadas, nacionales y extranjeras, mediante herramientas fiscales, para que incorporen a su plantel de trabajadores a jóvenes entre 16 y 30 años de edad.
Los beneficios de la ley está destinados a toda persona física o jurídica, dedicada a actividades comerciales, industriales, de servicio y agropecuarias, radicadas en el país, que asuma la contratación de personal comprendido entre esa edad, que quedará exenta de pagar los aportes y contribuciones a la Seguridad Social en un 100% en el primer año y en un 50% en el segundo año.
“A pesar del promovido crecimiento económico de los últimos años, y de las mejoras en las principales variables del mercado laboral, estos indicadores aun no se traducen en el empleo joven, hoy la juventud es la que más padece dificultades para ingresar al mercado laboral, y su inclusión es una deuda pendiente”, sostuvo Martínez.
Por su parte, Brizuela y Doria explicó que el mismo INDEC, totalmente desprestigiado por sus mediciones, admitió en el segundo trimestre del 2012 un empeoramiento, respecto de primero, en la tasa de desocupación y empleo no registrado, sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares”.
Advirtió que a las tasas de desempleo “se suma también la precariedad laboral que afecta a un número importante de la población juvenil, y el trabajo precario, informal, o desempleo, no solo tiene consecuencias económicas, sino sociales, simbólicas y psicológicas en relación a las condiciones de vida individuales y familiares”.
“Cuando recorremos la provincia, una de las principales demandas que escuchamos de nuestros jóvenes riojanos es la de trabajo”, explicó Martínez, para concluir “este proyecto justamente busca aumentar las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes argentinos y mejorar las condiciones de empleo”.



