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El kirchnerismo admite que están «complicados» en Catamarca, La Rioja y Tucumán

El kirchnerismo admite por lo bajo que están “complicados” en Catamarca, La Rioja y Tucumán. En La Rioja el gobernador Beder Herrera acumula cierto desgaste y pierde votos por adentro y por afuera, con Jorge Yoma y los radicales, según el sitio Parlamentario.Números que alientan un moderado optimismo K

Una de las características más destacadas de la reforma política fue el acortamiento de las campañas. Implementada por el gobierno en el marco del “jubileo de leyes” posterior a la derrota de 2009, la iniciativa obtuvo el beneplácito de los partidos más chicos, a los que por falta de medios se les dificulta mantener una campaña extensa. Sin demasiados recursos, otros sectores de la oposición no se mostraron muy convencidos en cambio, porque tenían y tienen claro que es el gobierno el que está “en campaña permanente” y que el acortamiento de los tiempos electorales los tendría como principales perjudicados.

Lo cierto es que tan breve es el tiempo de campaña, que ya está en su recta final. A tres semanas del 11 de agosto, las elecciones están a la vuelta de la esquina y más allá de los reparos comentados, muchos quisieran congelar la foto en la actualidad y que se votara ya. Es lo que pasa en el distrito principal con la fuerza que encabeza las encuestas. Y curiosamente es el oficialismo el que necesita aprovechar al máximo el tiempo que mediará hasta la hora de la verdad para acortar porcentajes y elevar el nivel de conocimiento de un candidato que en ese rubro arrancó claramente en desventaja.

Contrariamente a cuando no habían circulado aún las primeras encuestas y hablaban de una solidez de 40 puntos, los kirchneristas hoy son más moderados y aceptan en privado que vienen desde atrás. Todos admiten que la distancia es de diez puntos a favor de Sergio Massa, pero para fundamentar su moderado optimismo se basan en encuestas de consultoras no cercanas al gobierno que hablan de un paulatino ascenso de Martín Insaurralde, en detrimento del intendente de Tigre.

Consultados por este medio, colaboradores de figuras que trabajan para apuntalar al intendente de Lomas de Zamora aspiran a que el kirchnerismo mantenga a lo que consideran su “nucleo duro”, que cuantifican en un 35 por ciento. “No hay que perder uno solo de esos votos”, afirman exigentes, convencidos de que los que hoy no están inclinándose por la lista del Frente para la Victoria están con Massa. Necesitan el camino de vuelta para esos votos, como así también que crezca Francisco de Narváez, que le sacaría votos a Margarita Stolbizer, pero sobre todo a Massa.

Son moderadas esas fuentes y no lo confesarán nunca en público, pero dicen conformarse para agosto con perder por una diferencia de cinco puntos. En octubre, será otra pelea. Porque si bien las campañas alumbradas por la reforma política han achicado los tiempos, el sistema las ha duplicado. El esfuerzo puesto para agosto debe replicarse luego con vistas al 27 de octubre, cuando los números logrados se trasladan realmente al Congreso. Sin embargo las fuentes consultadas coinciden cuando se les advierte que, en función de la experiencia de 2011, las elecciones generales no hacen otra cosa que consolidar los resultados obtenidos en las PASO: el que gana, amplía su ventaja; el que pierde, producto del efecto decepción no hace otra cosa que desintegrarse aún más.

La expectativa kirchnerista está puesta en que un triunfo moderado del Frente Renovador en las PASO apacigüe las expectativas y rompa el “encantamiento” que existe en torno de Sergio Massa, eclipsando la posibilidad de una victoria arrolladora a la hora de la verdad.

En materia de números, no están preocupados en el kirchnerismo por lo que pueda suceder en territorio bonaerense, donde no ponen tanto en juego. Con el 32% obtenido en 2009 se quedaron con 12 bancas que hoy ponen en juego. Si bien cuando soñaban con la reforma constitucional se ilusionaban con hacer una buena diferencia allí, hoy se conforman con mantener lo que tienen. El problema son otros distritos donde las expectativas han disminuido dramáticamente.

La mengua de votos en Misiones fue toda una señal de alerta. Por lo bajo, admiten que están “complicados” en Catamarca, La Rioja y Tucumán. En la primera de esas provincias, arrebatada al radicalismo en 2009 cuando los vientos kirchneristas arrasaban, el candidato del Frente Cívico y Social es el exgobernador Eduardo Brizuela del Moral y se consolida primero en las encuestas. En La Rioja el gobernador Beder Herrera acumula cierto desgaste y pierde votos por adentro y por afuera, con Jorge Yoma y los radicales. Y en Tucumán, el caso Lebbos ha hecho lo suyo, pero también el candidato radical es fuerte y el kirchnerista -el ministro de Salud Juan Manzur- no tiene buena imagen.

Otro ministro en problemas es Norberto Yauhar, primer candidato en Chubut, al que Mario Das Neves está venciendo con amplitud. La tienen más que complicada en Santa Cruz, donde los cálculos que hacen los propios kirchneristas le asignan dos diputados al radicalismo, uno al gobernador Peralta y quedaría afuera el camporista Mauricio Gómez Bull. Pero peor es Neuquén, donde se ponen en juego senadores. Allí, el Movimiento Popular Neuquino propone a la vicegobernadora Ana Pechén, favorita para ganar, pero las encuestas dan al Frente para la Victoria en tercer lugar, con lo que podría perder los dos escaños que tiene hoy en el Senado.

Ese panorama adverso se replicaría en los grandes distritos, pero por ya conocida, no es una novedad que alarme. El FpV pierde en Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, mas no todas las señales son negativas. En Santa Fe, se advierte una merma de Miguel Del Sel y Jorge Obeid estaría hoy segundo; y en Mendoza, el radicalismo está dividido y Julio Cobos no estaría logrando la diferencia soñada, pensando en 2015.

“Estamos complicados en el Senado”, confesó un kirchnerista de la segunda línea, de esos que hablan sin filtros. Se refería a la situación en Neuquén, pero también a la Ciudad de Buenos Aires, donde reconocen que el FpV va tercero, con lo que Daniel Filmus perdería su banca. Pero no les va mal en los otros distritos donde se eligen senadores. Están al frente en Salta, Chaco, Entre Ríos, Santiago del Estero y Río Negro. En Tierra del Fuego, hay final abierto con el senador por la minoría.

¿Es para preocuparse? No tanto: el Frente para la Victoria pone en juego 11 senadores propios y 5 aliados, y hay 8 opositores; según los cálculos, la oposición sumaría un integrante más. Con sus socios, el kirchnerismo seguirá entonces teniendo las llaves del quórum, aunque nunca las de los dos tercios.

En plena campaña le estallaron al kirchnerismo complicaciones diversas. El caso Jaime, solucionado a través de un controvertido fallo de una Cámara cercana al gobierno que le evitó al kirchnerismo el mal trago de un exfuncionario preso o prófugo, mas no el desaire de la situación en general; el ruido político generado en torno al general Milani, que le da a la oposición un atril desde donde despacharse a gusto; el acuerdo con Chevron, que ha expuesto una contradicción con los discursos oficiales de hace exactamente un año; y las calles cortadas, un dato menor pero que muestra un territorio que ha dejado de dominar el kirchnerismo.

Con todo, el kirchnerismo piensa que no todas son malas noticias. Mientras que la mayoría de los temas expuestos interesa sólo a una parte no tan grande del electorado, advierten que la economía no aparece tan mal como esperaban.

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