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La Rioja, una provincia complicada para el oficialismo

El diario porteño La Nación tituló “Los gobernadores temen el «efecto Closs» en las urnas”. En ese sentido, explicó que “les preocupa perder caudal de votos, como le ocurrió al mandatario misionero en las recientes elecciones locales; sus proyectos para 2015”. Por ahora, en la lista de los más complicados están Tucumán, Chubut, Catamarca, Salta, Mendoza, Neuquén, La Rioja y, con proyección central, Buenos Aires.Los gobernadores temen

Con dominio férreo sobre sus territorios y acostumbrados a cosechas electorales arrolladoras, los gobernadores alineados con la Casa Rosada están en alerta: esperan disputas legislativas más ajustadas y resultados módicos que podrían truncar sus proyectos para 2015.

Lo llaman el «efecto Closs», en referencia al gobernador misionero, que en los comicios provinciales de junio perdió casi la mitad de los votos obtenidos en 2011. El dato caló hondo en los mandatarios. Si bien en la Casa Rosada confían en un triunfo a nivel nacional, aguardan una batalla reñida en varios distritos. Por ahora, en la lista de los más complicados están Tucumán, Chubut, Catamarca, Salta, Mendoza, Neuquén, La Rioja y, con proyección central, Buenos Aires.

«No va a perder, pero va a hacer su peor elección», arriesgan ante La Nación cerca del tucumano José Alperovich. Planteó la contienda como un plebiscito a su gestión donde «se juega todo», según sus palabras. Traducido: la posibilidad de modificar otra vez la Constitución provincial que lo habilite a postularse en 2015 o la alternativa de elegir como sucesor a Juan Manzur, ministro de Salud y actual candidato a diputado por el Frente para la Victoria.

En Tucumán, los encuestadores destacan la evolución del senador radical José Cano que, en 2011, salió segundo a un abismo de 56 puntos del gobernador. Con el tercer mandato a cuestas, Alperovich acarrea un desgaste acicateado por el impacto del crimen de Paulina Lebbos, la reciente difusión de fotos de sus vacaciones en Dubai y un fuerte conflicto gremial por despidos en la Caja Nacional de Ahorro Popular.

«Hay un cambio de humor social comparado con 2011, cuando a los oficialismos les fue muy bien. Hay una visión más crítica. La variable económica es determinante aunque, como novedoso, aparece como tema de corrupción», dijo a La Nación Juan Germano, de la consultora Isonomía, que realiza mediciones en el interior.

Es duro el panorama de Chubut, tierra comandada por Martín Buzzi. El ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, encabeza la nómina de diputados nacionales con doble desventaja: las internas en el peronismo local que debería respaldarlo y el posicionamiento holgado en el primer puesto de su rival, el ex gobernador Mario Das Neves, que hace meses recorre la provincia.

Un cierre de listas turbulento tiñó de incógnitas la compulsa en Salta. La pelea por las nóminas entre Juan Manuel Urtubey y su segundo, Andrés Zottos, trazó un camino insólito: el vicegobernador rompió su alianza y es candidato a senador con lista propia. En el peronismo lo consideran un error táctico y, además, ven con ojos críticos la unción del hermano del mandatario, Rodolfo, como postulante al Senado. Allí, el peso del apellido es claro: en la cartelería callejera aparece enorme la leyenda Urtubey y, bien chiquito, abajo, el nombre de pila. La ruptura de la dupla gobernante y las distintas listas que competirán en el Frente para la Victoria son terreno fértil para otro peronista nativo, el senador Juan Carlos Romero, que busca reelegir su banca.

En La Rioja y Catamarca hubo un crecimiento del radicalismo. El desafío de Lucía Corpacci es evitar un posible triunfo del ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral, representante del Acuerdo Cívico y Social que manejó 20 años el poder catamarqueño. El relativo fortalecimiento de la UCR también acecha al riojano Luis Beder Herrera, con la postulación de Julio Martínez.

Metido de lleno en la campaña, Francisco Pérez intenta dar vuelta un score adverso. El amplio margen que registraba la candidatura de Julio Cobos se fue achicando, según coinciden la mayoría de los encuestadores, por la irrupción de la lista, por fuera de la UCR, del ex gobernador mendocino Roberto Iglesias. «Se han dividido los votos», explica a La Nación Antonio De Tomasso, del instituto Iopps, que hace mediciones en la región de Cuyo. La cifra final define el futuro de Pérez: quiere reformar la Constitución para incorporar la reelección en su distrito.

En Neuquén, el kirchnerismo aparece con pocas chances y, además, el Movimiento Popular Neuquino, partido gobernante y socio circunstancial del Gobierno, enfrenta una interna.

Del pelotón de mandatarios del PJ hay dos que miran esta parada como un puente hacia la Casa Rosada. Daniel Scioli se puso al hombro la cruzada bonaerense para neutralizar a Sergio Massa, un potencial enemigo en 2015, y Sergio Urribarri, la contracara del ex motonauta, aspira a erigirse como el sucesor natural del kirchnerismo.

En la última cumbre de gobernadores, el miércoles pasado en La Matanza, los caciques peronistas escenificaron el retorno de Scioli -después de la tensión con Olivos- y convencieron al misionero Maurice Closs para que no pegara el faltazo a raíz de su bronca con el Gobierno, al que le adjudica responsabilidad, por múltiples razones, de su bajón en las urnas.

El ánimo del encuentro era disímil. Algunos, exultantes, esperan victorias sin sobresaltos, como el sanjuanino José Luis Gioja, el jujeño Eduardo Fellner y el chaqueño Jorge Capitanich. Otros, cavilan ansiosos. Una lógica común los empuja a unirse: apuestan a que el próximo presidente saldrá del PJ y no quieren estar afuera del nuevo esquema de poder.

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