La situación política en general padece de rápidos cambios en los esquemas, mucho más si todo está en proceso de armado de las estrategias electorales para lo que será el enfrentamiento final por el poder el año próximo. Las especulaciones y las intrigas personales son las que reinan, pero de proyectos son pocos los que hablan.
El denominado bederismo no logra conformar la unidad que tanto se pidió y proclamó, pero sigue marcando la agenda política en la Provincia, mientras el resto “duerme” la siesta al mejor estilo Fernando de la Rúa, a la espera de un error o de la aparición de una “bendición celestial”.
Es bueno mencionar que el oficialismo más cercano al Gobernador, sintió el impacto que provocó la trascendencia del supuesto altercado entre el hijo del mandatario con un efectivo de su custodia.
El viejo apotema de “miente, miente que algo quedará” dejó sus secuelas, aunque la mentira quedó en evidencia a las pocas horas, cuando hasta las fotos que se publicaron como reales, terminaron siendo imágenes “googleadas” de otros sitios y que fueron publicadas por pseudoperiodistas, que sólo empañan el sano ejercicio de la profesión.
Beder Herrera le quitó trascendencia al rumor, al tiempo que descreyó de las desvinculaciones que ciertos sectores políticos trataron de ensayar a posterior, con los medios que lo difundieron. Así también, no faltaron las especulaciones en torno a cómo se presentaría el mandatario en sus primeras apariciones públicas posteriores y las connotaciones políticas a futuro que podrían producirse.
Los comentarios rondan en que si antes de esta divulgación ya decía que el próximo año se iría a su casa al finalizar el mandato, ahora con mucha mayor razón, por el daño familiar que le provoca la alta exposición pública del cargo. Sin embargo, a nadie escapa que como mínimo será el gran elector, que pesará en gran medida sobre la persona que elija como su candidato a sucederlo.
Hoy el panorama que se observa, es el escaso margen para llevar adelante una intentona reeleccionista, pero como dijimos al principio, los escenarios se van modificando rápidamente de acuerdo con los vaivenes de los movimientos políticos y las acciones que desarrollan los diferentes sectores.
Beder Herrera no estaría dispuesto a forzar una interpretación de la cláusula constitucional que le impide reelegirse, pero en el entorno tienen listo en carpeta, un llamado a elecciones para convencionales constituyentes, que puedan reformar algunos artículos de la Carta Magna provincial.
La mayoría oficialista se podría asegurar si todos los intendentes con ganas de reelegirse, diputados y funcionarios de primera línea, salen a trabajar como candidatos a convencionales.
Vale decir que esta posibilidad no está entre las prioridades y para convalidarla tendrían que darse determinadas situaciones, como por ejemplo que ninguno de los referentes del bederismo se encuentre en condiciones de garantizar un buen papel el año próximo para enfrentar a una oposición, que viene con buenos guarismos en las encuestas que se difunden.
Si hay que analizar el actual y cambiante escenario de la semana que pasó, se debe reconocer la audaz decisión de quienes componen la Mesa Provincial, de mantener las convocatorias por diferentes lugares del interior, contra muchas operaciones políticas de sectores que no comparten la metodología, pero que tampoco pueden hacer pie para concretar algo propio.
La anteúltima reunión realizada en Malanzán ya había sido tomada por los detractores de esta iniciativa como una “desobediencia”, tras el pedido de Beder Herrera que todos trabajen en un solo espacio. Sin embargo, y lejos de amedrentarse, la mesa sacó a relucir la imagen del Gobernador como la convocante para defender el proyecto, en un encuentro realizado en Sanagasta.
El intendente José Aparicio cumplió con su rol de líder en el departamento y llenó el Polideportivo Municipal, sumando a la dirigencia que llegó desde distintos lugares.
Los mensajes fueron contundentes de parte de quienes llevan la voz cantante de la mesa: “Los que no se sumaron, ya están en otras filas”. La férrea defensa del modelo de gobierno, es la clave que une a quienes integran este grupo, además de poner por delante de cualquier aspiración personal, la continuidad de Beder al frente del Ejecutivo por cuatro años más.
La estrategia de la Mesa Provincial no deja de ser inteligente, porque al mismo tiempo de fortalecer, defender y concientizar sobre el proyecto bederista, mantiene un ejercicio de militancia que ningún otro sector está realizando. Esto no sólo sirve para sustentar la imagen del conductor de la Provincia, sino también para posicionar dirigentes que se ubican en la línea de sucesión a la espera de la “bendición” que los catapulte como el/la heredero/a.
Los detractores de este esquema, aducen que sólo sirve para autoelogiarse y que son siempre los mismos. La respuesta de la mesa es que con el correr del tiempo se sumarán más dirigentes, tal como viene sucediendo de manera paulatina, “cuando vean que no tienen otra posibilidad”. Entienden que si hoy no se incorporan es por mera especulación.
Esta reflexión que se realiza en privado por quienes lideran la mesa, tiene mucho de cierto porque es evidente que la disidencia bederista no está en condiciones de agruparse masivamente y quedó demostrado con los frustrados intentos de convocar a un plenario en el Partido Justicialista.
Por dos viernes consecutivos, se postergó la realización de este encuentro partidario, hasta que se confirmó que el 11 del mes próximo se produciría una reunión de amplia convocatoria para todos los sectores peronistas, incluso los que no están en la conducción y que serían invitados especialmente para que no tengan excusas para no asistir.
Será una buena oportunidad para observar la convivencia sectorial bajo el paraguas del PJ, que se encuentra normalizado, pero que en los últimos tiempos evidenció muy poca actividad. También se podrá apreciar el grado y calidad de asistentes, además de la manera que podrían convivir entre sí con un mismo objetivo.
Sucede que muchos hablan sobre la pertenencia al peronismo, pero lo que menos se hace es militar, o en el peor de los casos se trabaja solapadamente a favor de otras fuerzas políticas. Justamente, sobre esto se generó una fuerte polémica al cierre de la semana, cuando la “honestidad brutal” de la diputada radical Inés Brizuela y Doria, dejó en evidencia algo que todos suponían y que nadie se animaba a admitir.
A pesar de su intento por desmentirlo y acusar a los medios de tergiversar la información, lo cierto es que la legisladora cayó presa de sus propias palabras al aceptar, reconocer y agradecer el acompañamiento del quintelismo en ambas elecciones desarrolladas el año pasado y que le dieron a Fuerza Cívica Riojana un fuerte impulso en las urnas. Esta declaración cayó como un balde de agua fría en el sector liderado por el intendente Ricardo Quintela, que nunca admitió haber ayudado orgánicamente al radicalismo, en desmedro del justicialismo bajo el nombre de Frente para la Victoria.
Nuevamente Quintela se encierra en un callejón sin salida, porque mientras promueve la unidad peronista y asegura que es el único en condiciones de ser el candidato del movimiento justicialista, ahora debe afrontar este blanqueo a días de realizarse el plenario en el PJ. La pregunta es si asistirá o no, y si hará un mea culpa por su accionar el año pasado.
La posición del jefe comunal, que tiene vedada la continuidad en la intendencia capitalina, es ser el candidato a gobernador del peronismo, caso contrario se excluiría porque no admite otra posibilidad. Sus seguidores ya hablan de repetir la jugada de “la gran PASO”, en alusión al ahora develado apoyo al radicalismo.
La declaración de Brizuela y Doria para nada habría sido inocente, sino que sería para obligarlo a Quintela a tomar una decisión inmediata de sumarse a Fuerza Cívica, o provocarle dolores de cabeza puertas adentro del PJ.
Esta posición del intendente como única figura candidateable, está abonada también por determinada dirigencia bederista, que por lo bajo ya habla de un próximo gobierno sin Beder Herrera. Sin ningún prejuicio, mencionan la necesidad de “jubilarlo” al Gobernador antes de tiempo y buscan el amparo en una figura que les pueda asegurar su permanencia en los cargos, a sabiendas que encolumnarse detrás de la Mesa Provincial los obligaría a quedar atrás en una futura repartija de cargos.
Beder es un observador nato de este tipo de especulaciones y movimientos dentro de su esquema de Gobierno, por lo que rápidamente recogió el guante y lanzó como posibilidad un llamado a Primarias provinciales, lo que obligaría a todas las líneas a competir dentro de las estructuras partidarias. Claro que nada asegura que los perdedores después acompañen al triunfador, como correspondería.
Las lealtades y las traiciones se potenciarán en estos meses donde las definiciones comenzarán a arreciar, por lo que los escenarios políticos electorales irán cambiando y dejarán vencedores y vencidos en el sinuoso camino por la lucha de poderes en el 2015.






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