Inicio / Politica / «Los fondos nunca llegaron»: Andalor denunció el incumplimiento nacional y defendió la continuidad de la obra pública riojana con recursos propios

«Los fondos nunca llegaron»: Andalor denunció el incumplimiento nacional y defendió la continuidad de la obra pública riojana con recursos propios

El secretario de Obras Públicas confirmó que Nación cerró el fondo fiduciario que financiaba el Hospital de Chilecito y reveló que el crédito provincial está al día. Destacó el Plan Angelelli, la próxima apertura de la INEP para 2027 y, en clave política, reivindicó a Gabriela Pedrali, Florencia López y Teresita Madera como figuras femeninas del justicialismo rumbo al recambio de gestión.

LA RIOJA.– El Gobierno provincial ratificó este viernes su estrategia de sostener la obra pública con fondos propios ante la paralización de los envíos nacionales. El secretario de Obras Públicas, arquitecto Raúl Andalor —quien ejerce de hecho las funciones ministeriales tras la salida de Marcelo del Moral—, aseguró que La Rioja mantiene activos diversos frentes de obra priorizando salud y vivienda, y denunció que los fondos comprometidos por Nación en convenios firmados en 2024 «nunca llegaron».

Las declaraciones se inscriben en el cuadro fiscal más amplio que atraviesa la provincia, cuyos contornos fueron expuestos con crudeza por el propio informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) difundido el 9 de abril. Ese documento reveló que los gastos de capital de la Administración Nacional cayeron 24% real en el primer trimestre de 2026, con un desplome del 39,4% en transferencias de capital y un retroceso del 42,7% en los giros específicos hacia las provincias. La cifra explica, en datos, lo que Andalor describe en territorio: una obra pública nacional que, en la práctica, dejó de existir.

«La paralización es notoria»

Andalor fue categórico al describir el daño que la paralización de la obra pública nacional ha causado en la economía regional. «La paralización es notoria y el no envío de fondos extra, que el gobernador reclama permanentemente, imposibilita afrontar obras de gran envergadura que ya veníamos construyendo», explicó el funcionario.

El diagnóstico coincide con los reclamos que el gobernador Ricardo Quintela viene sosteniendo hace meses, y con la narrativa del «ahogo financiero» que el oficialismo provincial atribuye a la administración de Javier Milei. Pero la voz técnica del responsable de obras agrega una dimensión específica: no se trata solamente de transferencias corrientes —las que permiten pagar salarios o sostener prestaciones sociales—, sino de fondos de capital que financian la construcción de infraestructura estructural: rutas, hospitales, viviendas, escuelas.

La diferencia es sustantiva. Mientras el recorte de transferencias corrientes afecta la gobernabilidad cotidiana, el recorte de fondos de capital impacta sobre la capacidad productiva de mediano y largo plazo de la provincia. Una ruta que no se construye, un hospital que queda inconcluso, una escuela que no se termina: todo eso configura un retraso en la infraestructura que condicionará las posibilidades de desarrollo riojano durante años o incluso décadas.

El caso paradigmático: el Hospital de Chilecito

Uno de los puntos más críticos que Andalor detalló es la obra del nuevo hospital de Chilecito, una infraestructura sanitaria de enorme relevancia para la segunda ciudad de la provincia y para toda la región del Valle del Famatina.

El secretario aclaró la mecánica financiera del caso, que es particularmente elocuente respecto del modo en que operó el ajuste nacional. Se trata, en rigor, de un crédito tomado por la provincia —es decir, endeudamiento riojano— para construir el hospital. El crédito está al día: la provincia paga en tiempo y forma sus obligaciones. Pero el remanente financiero de la obra se cubría a través de un fondo fiduciario nacional (FIRMA) que la administración Milei decidió cerrar.

«La provincia cubrió esos recursos durante dos años, pero llegamos a un punto donde no podemos afrontar más sin el envío de lo que corresponde por ley. El reclamo está presentado y esperamos destrabar esos fondos», señaló Andalor.

La secuencia es particularmente injusta desde la perspectiva provincial. La Rioja tomó deuda para construir el hospital, con el compromiso nacional de cubrir el resto del financiamiento a través del fondo fiduciario. Ese compromiso se canceló, y la provincia —ya endeudada por la obra— debe asumir un esfuerzo adicional para completarla. Durante dos años, el Estado provincial sostuvo con recursos propios lo que Nación había prometido aportar. Pero el punto de agotamiento, según admite Andalor, está cerca: sin destrabe de los fondos, la obra podría quedar en riesgo.

El Hospital de Chilecito configura, en ese sentido, un caso paradigmático del modo en que el ajuste nacional impacta sobre compromisos ya contraídos. No se trata de proyectos nuevos que no se inician, sino de emprendimientos en marcha que quedan a mitad de camino, con recursos ya invertidos y con la perspectiva de que ese esfuerzo se pierda si la obra no se concluye.

El Plan Angelelli: una obra que resiste

En contraste con las obras paralizadas, Andalor destacó el éxito del Plan Angelelli, el programa provincial de construcción de viviendas sociales que lleva el nombre del obispo riojano Enrique Angelelli. «Es un programa muy del interior que llega directo a las familias y que no se ha detenido», afirmó el funcionario.

El Plan Angelelli tiene para el quintelismo una dimensión simbólica y política específica. Por un lado, recupera la figura del obispo mártir —asesinado durante la última dictadura militar, beatificado por la Iglesia Católica en 2019— como emblema del compromiso con los sectores populares. Por el otro, configura una política habitacional con fuerte presencia territorial en el interior provincial: llega a departamentos donde la presencia del Estado nacional es mínima o inexistente, consolidando la presencia institucional del gobierno provincial en esas comunidades.

En un contexto en el que el programa PROCREAR y otras iniciativas habitacionales nacionales quedaron suspendidos, el Plan Angelelli funciona como único canal activo de política de vivienda social para buena parte de los riojanos. Mantenerlo operativo —con fondos provinciales— implica un esfuerzo fiscal significativo que el Estado local decidió priorizar.

La INEP: una escuela técnica para el ciclo 2027

Andalor adelantó también un dato concreto con horizonte cercano: se trabaja intensamente para finalizar la obra de la INEP (Escuela Técnica) en la zona sur de la capital, con la expectativa de inaugurarla para el ciclo lectivo 2027. «Es una obra fantástica y enorme que traerá un gran beneficio a todo ese sector», destacó el secretario.

La finalización de la escuela técnica tiene importancia por varios motivos. En términos educativos, amplía la oferta de formación técnica en una zona sur capitalina con creciente demanda, articulándose con la red de establecimientos existentes —entre ellos la propia EPET N° 1 del centro, que esta misma semana protagonizó el episodio de amenaza viral con operativo policial—. En términos urbanísticos, consolida una zona de crecimiento demográfico. Y en términos políticos, permitirá al quintelismo exhibir, en 2027, una obra concreta materializada durante el mandato, en plena campaña electoral.

El escenario político: las figuras del recambio

La parte más política de las declaraciones de Andalor apuntó al escenario electoral de cara al recambio de gestión. El funcionario —que ejerce de hecho las funciones ministeriales tras la salida de Marcelo del Moral— se refirió a la preparación de figuras femeninas como Gabriela Pedrali, Florencia López y Teresita Madera, así como de otros compañeros chileciteños.

La mención a las tres referentes configura un mapa político específico del peronismo riojano en perspectiva electoral. Gabriela Pedrali, actual vicegobernadora, es una de las figuras emergentes del dispositivo quintelista, con proyección para distintos cargos en el esquema sucesorio. Florencia López, con trayectoria política propia y respaldo territorial, forma parte del conjunto de dirigentes que podrían ocupar posiciones ejecutivas o legislativas relevantes. Teresita Madera, con historia de compromiso con el peronismo provincial, completa una tríada de nombres femeninos que el propio Andalor destaca como parte de la renovación dirigencial.

La alusión a «compañeros chileciteños» introduce, además, una dimensión territorial: el peronismo de Chilecito —tradicional bastión del justicialismo riojano y ciudad natal del propio Andalor y de buena parte del staff político actual— aparece como reservorio de cuadros para la próxima etapa.

«Un rumbo claro»

La definición política cerró con una fórmula explícita: «Confío en la capacidad de nuestro conductor, Ricardo Quintela, para armar una fórmula esperanzadora que represente al justicialismo y nos permita seguir conduciendo los destinos de la provincia con un rumbo claro», concluyó el secretario.

La frase reconoce a Quintela como «conductor» del espacio, posición que el gobernador viene consolidando no sólo como líder provincial sino como referente nacional del peronismo federal, particularmente a través del espacio Federales Somos Todos. Esta misma semana, como se recordará, el quintelismo recibió en La Rioja a una treintena de intendentes santafesinos y consolidó, mediante un plenario en la CTA porteña, su pata territorial en el AMBA a través de la Corriente Patriotas Federales.

En ese esquema, la reelección de la hegemonía peronista en la provincia —con figuras como Pedrali, López o Madera en cargos relevantes— no es sólo una cuestión local: es también una base de sustentación indispensable para la proyección nacional de Quintela con vistas a 2027. Sin La Rioja gobernada por el peronismo, el proyecto nacional queda debilitado; sin proyecto nacional, la capacidad del gobernador para sostener su relato de defensa federalista frente a Milei pierde proyección.

Obra pública como política de estado

El mensaje de Andalor dejó una fotografía clara del estado de la obra pública riojana. Por un lado, un conjunto de proyectos paralizados o en riesgo de paralización por incumplimiento nacional: el Hospital de Chilecito, obras viales comprometidas en convenios de 2024 que «nunca llegaron», proyectos que debieron «neutralizarse» ante la falta de fondos.

Por el otro, un conjunto de obras que resisten con financiamiento provincial: el Plan Angelelli como política habitacional de alcance territorial, la INEP en marcha hacia su inauguración 2027, y diversos frentes que el Gobierno provincial sostiene con recursos propios aun en el contexto de estrangulamiento fiscal.

La tensión entre ambas líneas define el desafío inmediato de la política riojana. ¿Cuánto tiempo más puede el Estado provincial sostener con recursos propios las obras que Nación abandonó? La respuesta depende de múltiples variables: la evolución de la coparticipación, la dinámica de los precios, el costo del endeudamiento propio, la capacidad recaudatoria provincial, el éxito de las negociaciones por adelantos que conducen el secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem.

En ese marco, la decisión política del Gobierno provincial de priorizar salud y vivienda configura un ordenamiento estratégico: en un contexto de escasez, se concentran los recursos en los sectores de mayor impacto social y electoral. Salud, porque en un escenario marcado por la crisis sanitaria —con el éxodo médico denunciado por Aproslar, la crisis del PAMI y el colapso del sistema privado—, sostener el Hospital de Chilecito es imprescindible. Vivienda, porque el Plan Angelelli consolida base territorial y expresa, simbólicamente, el compromiso del gobierno con los sectores populares.

Hacia el horizonte del 2027

Andalor también adelantó, sin decirlo explícitamente, los marcos temporales en que se mueve la estrategia provincial. La mención a la inauguración de la INEP para el «ciclo lectivo 2027» no es azarosa: coincide con el año del recambio de gestión, con las elecciones provinciales y nacionales, y con el horizonte político del propio Quintela en su proyección presidencial.

En ese sentido, cada obra que logre concluirse durante el último tramo del mandato actual funcionará, inevitablemente, como activo electoral para el oficialismo provincial. Un hospital inaugurado, una escuela técnica abierta, un conjunto habitacional entregado: son realidades tangibles que el discurso opositor difícilmente pueda negar, y que el oficialismo podrá exhibir como prueba de gestión eficaz en medio de un contexto adverso.

La apuesta del quintelismo, expresada a través de Andalor, es clara: sostener con fondos propios lo que Nación abandonó, demostrar que se puede gobernar aun bajo condiciones adversas, preparar una transición que proyecte liderazgos femeninos con raíces territoriales, y consolidar a Quintela como referencia nacional con capacidad de articular un espacio alternativo al mileísmo.

Mientras tanto, en los territorios concretos —en Chilecito esperando su hospital nuevo, en el interior donde el Plan Angelelli entrega viviendas, en la zona sur de la capital donde crece la INEP— los riojanos miden con sus propios ojos los avances y las demoras, las promesas y las realidades. Es allí, en última instancia, donde se jugará el balance final de una gestión que, según su propia definición, continúa adelante pese a todo, con fondos propios y con la mira puesta en el largo plazo.

Descubre más desde Rioja Política

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo