El gobernador se entusiasmó con la última encuesta que recibió en sus manos y luego se conoció, a través de El Independiente. Según ese trabajo, pagado por el gobierno nacional, establece que Luis Beder Herrera tiene el 70 por ciento de imagen positiva.
Se trata del sondeo, en donde Cristina Fernández de Kirchner tiene más del 50 por ciento de imagen positiva en todo el país.
Para Beder Herrera fue una sorpresa, ya que solo pensaba en tratar de concretar la mayor cantidad de obras antes que abandone el gobierno a finales del año que viene.
A esa encuesta la comparó con otras realizadas por consultoras de Córdoba, San Juan y La Rioja, en la que todas concluyen que él es el único que le puede garantizar un triunfo al peronismo oficialista.
En tres trabajos, la intención de voto la lidera el radical Julio Martínez y lo siguen Ricardo Quintela y Eduardo Menem, como así también un lote de funcionarios provinciales.
En Casa Rosada le preguntaron también qué hizo Martínez para liderar las encuestas, tras haberle sugerido que hiciera un acercamiento con Quintela.
Beder Herrera no responde a las cuestiones partidarias locales, es decir no permite intromisión de extraños en sus decisiones políticas.
Tanto oficialistas como opositores lo descartaron, ya que él dijo que respetaría la Constitución, hoy no le permite otro mandato, salvo que se modifique o haya una interpretación, que según el argumento bederista no está relacionado al caso de Santiago del Estero.
A decir de aquellos que lo conocen, Beder Herrera se mueve como candidato. Hay un dato que no pasa desapercibido: todas las rutas están con cartelería de su gestión, mientras que habla con un mensaje continuador, tras el reclamo de intendentes que no pueden seguir en sus departamentos.
Cenó con jóvenes estudiantes cuando contaban votos en la UNLaR y habló más allá del 2015, mientras que se ve en sus candidatos que no hay ambición de poder ni proyecto político personal. Todos hablan de continuidad, aunque no dicen cómo. Una cosa es administrar desde una oficina a gestionar recursos y fortalecer relaciones, especialmente con el poder central.
El sábado, Beder Herrera almorzará con un grupo de “privilegiados”, que no serán los de cada fin de semana. Muchos será la primera vez que ingresen a su lugar de fin de semana: la Finca La Seis.
Allí intercambiará opiniones como sucedió en el último encuentro con la prensa en el quincho de la Residencia Oficial, que fue televisada por Canal 9. Sus palabras podrían ser titular de los medios de comunicación, mientras dice que gestiona recursos para el anunciado bono navideño, al tiempo que licenciará la administración pública desde el 15 de diciembre.
Beder Herrera los lanzó a todos de su sector y nadie supera los dos dígitos para ser sucesor. Ya algunos se bajaron sin decirlo. El bederismo está preocupado de lo que pasará más allá del 2015. Hasta Luis Solorza, el vocero gubernamental, estará el sábado en la Finca La Seis.





