Los jóvenes «ni-ni» no son un fenómeno excluyente de la Argentina
Pensar a la juventud como un todo homogéneo sin entenderla como una multiplicidad de historias y realidades, entre contradictorias y afines, es recortar un tema en sí mismo complejo.
Y si además dentro del grupo socioetario «juventud» hacemos hincapié en los sectores vulnerables, se pone más en evidencia que una mirada estrecha dificulta el merecido debate que aún tiene pendiente la sociedad argentina sobre este grupo.
La juventud por definición se redefine permanentemente por el efecto de época; y hoy en la Argentina se tiende a limitar la problemática de los jóvenes vulnerables a la concepción del grupo llamado «Ni-ni» (aquellos jóvenes entre 15 y 29 años que no estudian, ni trabajan ) y de vuelta el análisis se vuelve parcial. Los jóvenes «ni-ni» no son un fenómeno excluyente de la Argentina. Ocurre en varios países del mundo, al punto de que existe un proyecto para incorporar el vocablo «ni, ni» al diccionario de la Real Academia Española.
Según el último Censo Nacional del Indec, realizado en 2010, en la actualidad, en la Argentina, los jóvenes entre 15 y 29 años constituyen una cuarta parte de la población total argentina (de 40 millones de argentinos). Más exactamente son cerca de diez millones (9.972.725) de jóvenes entre 15 y 29 años. Y sólo la provincia de Buenos Aires concentra el 40% de estos jóvenes.
Si juntamos las cifras y las ponemos en contexto, es probable que dentro de los jóvenes de grupos vulnerables y de menos recursos, los «ni-ni» sean la franja más visible que emergió y se consolidó en los últimos diez años; teniendo en cuenta que el 74% de los 566.000 que no estudian, ni trabajan en la Provincia de Buenos Aires son mujeres y un 41% de ellas tiene hijos.
A la vez, lo que se advierte es que existe otro grupo dispuesto a «torcer» su destino pauperizado, con herramientas competitivas para insertarse laboralmente y progresar en la sociedad. Los sociólogos ya los denominan los «sí-sí». Son jóvenes que apuestan a una «trayectoria» de vida que los deje incluidos en la sociedad con herramientas competitivas y genuinas.