El informe considera la evolución de la matrícula y la graduación universitaria argentinas, con atención, también, al comportamiento de nuestros vecinos Brasil y Chile.
Nuestra población universitaria viene creciendo en los últimos años, impulsada por el gran aumento de la matrícula universitaria privada. De cada cien ingresantes adicionales entre 2003 y 2012, nada menos que 78 ingresaron a universidades privadas y 22, a estatales. Esto explica que, mientras en esos años la población universitaria que acude a instituciones privadas aumentó 77,6 por ciento, la población estatal apenas aumentó 13,2 por ciento.
Es preocupante constatar que son muy pocos los que concluyen los estudios en el nivel terciario en nuestro país: apenas 12 de cada 100 jóvenes. Esta proporción llega al 19 por ciento en Chile, México y Venezuela, y a 23 por ciento en Panamá. En países como Australia y Corea supera la mitad de la población.
Tenemos muy pocos graduados universitarios, a pesar de tener muchos estudiantes, porque la gran mayoría no concluye sus estudios. Nuestras universidades estatales apenas gradúan uno de cada cuatro ingresantes, mientras que Brasil gradúa la mitad de los ingresantes, México y Chile seis de cada diez. La graduación en las universidades privadas argentinas también es escasa, ya que 57 de cada 100 ingresantes no concluyen sus estudios. La graduación promedio en los países miembros de la OECD indica una graduación de siete cada diez ingresantes.
Nuestra graduación universitaria avanza más lentamente que la de nuestros vecinos, en 2002, por cada uno de nuestros graduados universitarios, Brasil graduaba 6,2, mientras que en 2012 esta proporción subió a 9,6. Lo mismo ocurre al comparar nuestra graduación con la de Chile.
La gran deserción en nuestras universidades, sean estatales o privadas, no es ajena a la ausencia de sistemas de ingreso como los vigentes no solo en nuestros países vecinos o en países latinoamericanos como Ecuador, Cuba y Colombia, sino en todas las naciones industrializadas y los grandes emergentes asiáticos como Corea y China. La autonomía universitaria fue un gran logro político e institucional de la Reforma Universitaria de 1918, pero esto no obsta que las universidades asuman su responsabilidad y realicen un esfuerzo para mejorar los niveles de graduación sin deteriorar la calidad de la enseñanza.
Doctor Alieto Aldo Guadagni
Director del CEA



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