Pobreza e indigencia: Entre 1995-1999, el 25,8% y entre 2007-2011, el 28,9%

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Captura de pantalla (1712)Como consecuencia de una desafortunada declaración del Ministro de Economía, que reconoció no saber cuál era el número de la pobreza hoy en Argentina, se han sucedido por estos días distintas discusiones con varias cifras en relación a esta grave problemática económico-social. Más allá de todo esto, la realidad es que no harían falta tantos debates y opiniones de unos y otros si, una vez más, las estadísticas públicas proporcionadas por el INDEC no hubieran sido alteradas en el 2007, fundamentalmente aquellas vinculadas al Índice de Precios al Consumidor.

Además de afectar directamente a la medición de la inflación, al subestimar el aumento en el nivel de precios, automáticamente se está subestimando el nivel de ingresos que necesita una persona para no ser considerada pobre y, por ende, también la cantidad de pobres si es que se decide realizar la medición por el método indirecto de línea de pobreza.

Según este método lo que debe hacerse es valorizar una canasta de bienes y servicios determinados y todas las personas que tengan ingresos inferiores al costo de esa canasta deben ser consideradas pobres (si se trata de la canasta básica total) o indigentes (si se trata de la canasta básica alimentaria, que sólo incluye alimentos).

En el siguiente gráfico se presenta la evolución del nivel de pobreza (línea roja) e indigencia (línea azul) desde el año 1988.

Hasta el año 2007 la medición pertenece al INDEC, luego, si bien se han seguido graficando (en líneas punteadas) las series oficiales intervenidas, se ha decidido utilizar los resultados del Observatorio de la Deuda Social Argentina perteneciente a la UCA. Los últimos datos disponibles corresponden al 2013 y según éstos, la pobreza alcanzaba al 4,7 % de la población total para el INDEC (aproximadamente unas 1,9 millones de personas) y al 26,5 % para la UCA (aproximadamente 11 millones de personas) mientras que la indigencia era del 1,7 % y 5,3 % respectivamente. Las discrepancias entre las fuentes son muy significativas y responden fundamentalmente a tantos años de alteración en la medición oficial del nivel de precios.

Más allá de contabilizar la cantidad de pobres en un momento determinado, resulta más interesante analizar la dinámica o el comportamiento de esta medición.

En el gráfico se pueden identificar claramente dos períodos muy parecidos en cuanto a la evolución de la pobreza e indigencia. Dejando de lado las innumerables diferencias que existen entre la década de los ’90 y el período iniciado luego de la crisis de la convertibilidad, el comportamiento de la tasa de pobreza(y también de indigencia) muestra una gran similitud. Ambos períodos comienzan con tasas de pobreza récord hasta entonces, del 47,3% en el caso de los ’90 y del 54,3% en la década de los 2000, que logran ser revertidas rápidamente (4 años) hasta un mínimo desde el cuál comienza a subir nuevamente (durante el menemismo) o se mantiene como un piso infranqueable con pequeñas variaciones (durante el kirchnerismo). ¿Qué se puede decir de estos procesos de disminución de la pobreza bajo regímenes tan distintos? Claramente en ambos casos se trató de los efectos positivos de la fase expansiva del ciclo económico.

La derrota de la hiperinflación en un caso y la recuperación de los niveles de ingresos erosionados por la mega-devaluación en el otro, acompañados ambos por el regreso a la senda del crecimiento económico, dieron como resultado una disminución constante de los niveles de pobreza. Cuando la fase expansiva más fuerte, característica de los períodos posteriores a profundas crisis, quedó atrás ambos regímenes encontraron dificultades en seguir mejorando los niveles de pobreza. Como puede observarse también en el gráfico, en el caso de la convertibilidad la dificultad principal fue el constante aumento del desempleo que comenzó en el año 1994. Por el contrario, luego del año 2006, que es cuando se detiene la mejora (al llegar al 25,5 %) post crisis 2001/2002 el principal escollo para continuar con la reducción de la pobreza no parece ser el desempeño del mercado laboral, que sigue mostrando reducciones en la desocupación, sino la aceleración del proceso inflacionario que caracteriza a la economía hasta el día de hoy. De esta manera lo que queda claro es que más allá de los modelos económicos aplicados parecería existir un núcleo duro de pobreza que, luego de la recuperación económica posterior a la crisis, se mantiene contante.

En promedio, la tasa de pobreza de los segundos períodos presidenciales tanto durante los ́90 como de los 2000 fue de casi el 26 % y 29 % respectivamente.

Históricamente se ha hablado del núcleo duro de pobreza, ese sector de la población que queda afuera de los beneficios de los ciclos de crecimiento económico. ¿Podrá ser que ese sector incluya a un cuarto de los argentinos?