Pergamino, Rosario, La Plata y Catamarca, todo en 18 horas. El reloj no avanza en el mundo de Daniel Scioli, vuela. Llega al lugar pautado, da un discurso y se marcha. No hay tiempo para mucho más.
El ritmo frenético que se impone conlleva varios objetivos. Por un lado, el gobernador quiere recorrer el país antes del cierre de las listas, el próximo 20 de junio, para intentar unificar al peronismo detrás de su candidatura. Pero también busca garantizarse la fidelidad cuando llegue la hora de fiscalizar las elecciones.
Ya pasaron Salta, Jujuy, Santa Fe, Mendoza y la lista sigue… Se vienen La Rioja, Córdoba, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. También tiene en agenda un viaje a Santa Cruz, única provincia que aún no pisó, y Tierra del Fuego, donde hace un año que no la visita. Sólo Santiago del Estero quedaría fuera del radar por un problema de salud que atraviesa el presidente provisional del Senado, Gerardo Zamora, esposo de la gobernadora Claudia Ledesma.
Detrás de la lógica nacionalización de la campaña, Scioli pugna por agrupar al Partido Justicialista detrás de su candidatura. «Si no vamos juntos, podemos perder», es la advertencia que baja el gobernador a todos sus interlocutores.
El mandatario intenta transmitir que representa la unidad del peronismo y que es el único que puede garantizar la victoria. Además, quiere evitar sorpresas en las PASO, en agosto, y en la elección de octubre.
«¡Estamos dando una prueba de amor!», destacó uno de los principales asesores de Scioli. Y agregó: «Nosotros los ayudamos ahora; la presencia de Scioli impulsa las candidaturas locales y después, cuando nos toque ir a nosotros, ellos son los que van a defender las boletas en el cuarto oscuro».
Otro propósito de la seguidilla de viajes es afianzar su imagen.
«Esto lo hago desde que fui secretario de Turismo. Voy a escuchar todo lo que puedo y trato de juntarme con dirigentes locales para conocer la problemática que atraviesan para implementar programas que ayuden a la gente», dijo Scioli a la nacion.
En ese sentido, coincidió el senador bonaerense Alberto De Fazio: «En el interior, es muy importante el contacto directo». Aunque coincidió en que recorrer el país antes de las primarias sirve para «organizar la fiscalización» de los comicios.
En los viajes cosecha apoyos, como sucedió la última semana en Catamarca. Allí, Scioli recibió el respaldo de la gobernadora Lucía Corpacci, que se suma así a José Luis Gioja (San Juan), Maurice Closs (Misiones), Francisco Pérez (Mendoza), Martín Buzzi (Chubut), Gildo Insfrán (Formosa) y Eduardo Fellner (Jujuy). En el sciolismo anticiparon que en la visita a La Rioja, mañana, conseguirá la adhesión de su par Luis Beder Herrera.
«Va a ir a todos lados, no va a especular con eso. Donde haya un candidato del Frente para la Victoria, gane o pierda, ahí estará Daniel», aseguraron fuentes cercanas al gobernador.
Destacaron que las giras sirven para limar asperezas. La presencia del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, en una recorrida hace una semana por Tandil se enmarca en ese escenario. Domínguez, que hoy aspira a sucederlo en la provincia, pasó de las críticas furiosas a un trato amable con el gobernador. Otra fotografía que resaltaron en el entorno de Scioli fue la que logró en Jujuy. En las horas previas al triunfo de Juan Manuel Urtubey en Salta, Scioli logró juntar al gobernador Eduardo Fellner, con la dirigente social Milagro Sala. Algo impensado hasta hace poco tiempo.
También, como relató la nacion en su edición de ayer, Scioli se reunió con la plana mayor del Movimiento Evita, una de las mayores agrupaciones de militancia del kirchnerismo. Del encuentro, que se desarrolló en la oficina que tiene Scioli en el piso 19 del Banco Provincia en el centro porteño, participaron Jorge Taiana, Fernando Navarro y Emilio Pérsico.
El ex presidente Carlos Menem elogió a Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, los tres aspirantes a suceder a Cristina Kirchner con mayores posibilidades, pero resaltó al gobernador bonaerense como su mejor discípulo. «Scioli es quien mejor interpreta mis ideas», dijo el senador nacional, aunque destacó: «Los tres están en condiciones de hacer un buen gobierno».






