La industria vitivinícola atraviesa una de sus peores crisis por la caída de las exportaciones, la baja del precio del vino y por ende de la uva, y la pérdida de rentabilidad por la inflación, la presión tributaria y principalmente, por el dólar oficial atrasado artificialmente.
Esto no es responsabilidad de los productores, que se encuentran presos en una situación que no manejan ni produjeron y en reiteradas oportunidades, hemos tratado de dejar claro que no estamos en esta crisis porque seamos ineficientes o porque necesitemos estar subsidiados como dicen algunos.
Tenemos una actividad con una continuidad anual, que fuimos optimizando con reconversión, asociativismo, tecnología y sobre todo pasión, con la idea de que la cosecha será excelente y que la naturaleza será nuestra amiga, (lo que no siempre se da).
El Sector realiza permanentemente un claro reclamo por las principales causas de esta crisis, que son la inflación y el tipo de cambio, sin pedir devaluación sino un tipo de cambio diferencial, o modificaciones en las retenciones y/o reintegros que permita exportar en condiciones de competitividad con el resto del mundo.
Los tiempos electorales alejan los otros problemas, y resulta imposible pensar que un funcionario, principalmente si es nacional, nos atienda, mucho menos, que nos entienda.
Y la cosecha estará a unos días de la asunción de las nuevas autoridades.
Los tres candidatos con posibilidades para llegar a Presidente reconocen el atraso cambiario, y aunque no aclaran las medidas a tomar, saben que deben modificar estos aspectos en la Política Económica Nacional.
Nuestro temor, nuestra seguridad, es que será tarde e insuficiente. Que quedaremos varios en el camino.
Por Cámara Riojana de Productores Agropecuarios (CARPA)






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