La cifra fue revelada por el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA), citado en un informe del diario La Nación.
Según el reporte, la cifra de 62,5% de menores de hasta 17 años con algunos de sus derechos vulnerados corresponde a 2017 y significa un alza del 2% respecto del año anterior.
Se trata del nivel más alto desde 2013, de acuerdo al periódico. Estas estadísticas, reseñó La Nación, “basadas en un enfoque multidimensional de la pobreza, supera las cifras oficiales, que contemplan solo el aspecto económico, y señalan que el 39,7% de los menores de hasta 14 años son pobres en ingresos y que el 4,8% son indigentes”.
El estudio de la UCA mide ingresos necesarios para subsistir, índices vinculados con la alimentación, la salud, la vivienda, los espacios de socialización y el acceso a las nuevas tecnologías, entre otros.
“Es claro que todavía tenemos deudas pendientes muy significativas, que los desafíos son superlativos y estamos muy lejos de un ejercicio efectivo de los derechos de los niños”, dijo Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de Infancia de la Universidad Católica Argentina.
Una investigación reveló manifestaciones diferentes de pobreza en cada región del país. “En la Patagonia están vinculadas al frío y al aislamiento”.
En (la región andina de) Cuyo, en cambio, se notan en el olvido de los pueblos que están en riesgo de desaparecer y en la ruptura de las economías locales. En el Impenetrable Chaqueño (frontera con Paraguay), lo que más falta es la comida y el agua”, sostuvo el reporte.
“Hace años sostenemos que la pobreza infantil es una deuda pendiente: es hora de pasar a la acción. Y para eso necesitamos dimensionar el problema y visibilizarlo”, indicó Sebastián Waisgrais, especialista en Monitoreo e Inclusión Social de Unicef Argentina.
Y afirmó: “Analizar las privaciones que sufren los chicos, conocer los lugares en los que viven, sus sueños y sus proyectos, es corporizar la desigualdad y traducir las estadísticas en los nombres propios”.
Argentina atraviesa una difícil situación económica y social, agravada por una crisis cambiaria que desató una escalada del índice inflacionario estimado en 30% anual.
El gobierno de Mauricio Macri debió recurrir a un préstamo de 50.000 millones de dólares para enfrentar esta crisis, llamada “tormenta” por el presidente.
La crisis ha llevado a un empobrecimiento de la población y en las calles de Buenos Aires se observan muchos más indigentes y personas “sin techo” durmiendo al aire libre en pleno invierno y con temperaturas que llegan a los 2 grados en la capital. La situación se repite en otras grandes ciudades del país.





