Standard and Poor’s le bajó el pulgar a La Rioja y alerta por el impacto de la recesión económica

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S&P Global Ratings (S&P) bajó sus calificaciones crediticia de emisor y de deuda de la Provincia de La Rioja a ‘B’ desde ‘B+’. Al mismo tiempo, reiteró el estatus de Revisión Especial (CreditWatch) con implicaciones negativas, colocado el 3 de septiembre de 2018, tras una acción similar sobre el soberano.

La tendencia estable refleja la opinión de la agencia de rating acerca de la posición de cash que tiene La Rioja y si será será suficiente para cubrir las necesidades de financiamiento de la provincia en los próximos seis a 12 meses, al tiempo que la carga de la deuda se mantendrá por debajo del 60% de los ingresos operativos a pesar de nuestra expectativa de debilitamiento de sus finanzas en 2018 y 2019.

Para 2020, S&P esperas que La Rioja registre un superávit operativo, conforme la economía de Argentina se recupere y la inflación disminuya.

“Podríamos bajar las calificaciones de La Rioja en los próximos seis a 12 meses si sus finanzas se deterioran más allá de nuestras expectativas, en la forma de crecientes déficits operativos derivados de la erosión de la base de ingresos, o si la Provincia no logra contener la presión que la alta inflación ejerce sobre el gasto, lo que podría debilitar la posición de liquidez de La Rioja”, dice la calificadora.

Para S&P, la baja refleja el deterioro fiscal de la Provincia en 2017 y 2018, “que esperamos continúe hasta 2019”. En estos dos años, la Provincia no consiguió sostener los sólidos superávits operativos que había demostrado en el pasado, debido a crecientes presiones de gastos.

Y consideran que la recesión de Argentina, las medidas de austeridad del gobierno nacional y el aumento de la inflación en 2018 resultarán en déficits operativos hasta 2019 y en una fuerte reducción del gasto en infraestructura en la Provincia.

Al mismo tiempo, la fuerte depreciación del peso argentino elevó el stock de deuda de La Rioja a 59% de los ingresos operativos proyectados para 2018 desde 38% en 2017. “Esperamos que la carga de la deuda disminuya gradualmente en los próximos tres años”, acotan.

La flexibilidad presupuestaria limitada y la creciente presión del gasto erosionarán el superávit operativo; sin embargo, la carga de la deuda seguirá siendo manejable.

La agencia espera déficits operativos de un poco menos del 2% de los ingresos operativos entre 2018 y 2019 desde un superávit del 6% en 2016. Durante 2017 y 2018, la posición fiscal de La Rioja se debilitó debido al aumento en el gasto, especialmente en bienes y servicios derivados de la alta inflación y una desaceleración en los ingresos, especialmente debido a las menores transferencias no automáticas del gobierno nacional.

Entre el 10% y el 15% de los ingresos operativos anuales de la Provincia provienen de transferencias extraordinarias que La Rioja negocia con el gobierno nacional cada año. Esto se deriva de un punto de transferencias de coparticipación a La Rioja que no están formalmente incorporadas en la Ley de Coparticipación.