Martínez es el candidato natural por los pecados peronistas

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Lo que hay que reconocer que ha sabido entender a una parte de los habitantes de La Rioja, especialmente a la clase media, la más critica del peronismo, aunque es la proveedora del Estado provincial y muchos viven muy bien por las compras del gobierno.

Desde 1999 hasta la fecha supo captar la queja de los riojanos por la aplanadora peronista en toda la provincia, que gobierna desde 1983, el regreso de la democracia.

Con un estilo cansino, Julio Martínez llegó a la Legislatura provincial como representante de Chilecito en tiempos que el otro radical chileciteño José Luis Bellia era candidato a gobernador. Bellia pretendía arrebarle la gobernación a Ángel Maza.

Hijo de un histórico de la Perla del Oeste ocupó todos los cargos legislativos disponibles para la oposición, fue el presidente de la Unión Cívica Radical, y hasta ministro de Defensa de Mauricio Macri por su trabajo en el Congreso de la Nación.

Su característica es cuidar el vocabulario y por eso frecuenta el silencio frente a hechos que preocupan a la sociedad.

El ejemplo más claro fue esta semana cuando el diputado nacional Héctor Olivares consideró que el ex gobernador Luis Beder Herrera debería estar preso y a su lado estaba el chileciteño solo para hablar de una actividad en el departamento Arauco.

Ni hablar de la inflación, la recesión y los despidos, ya que el hombre de Macri aprendió que “soldado que huye sirve para otra guerra”. O el silencio es salud.

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A Martínez se lo podría sindicar como el candidato natural por los pecados peronistas, ya que en las peores épocas para el oficialismo se acrecienta su imagen. El año que viene cumplirá dos décadas en cargos electivos.

El ex intendente Ricardo Quintela mantenía una feroz pelea con Beder Herrera y el fantasma radical aparecía. Hoy el jefe comunal Alberto Paredes Urquiza está enfrentado con el gobernador Sergio Casas y revive el hombre de Chilecito.

Es socio además de otro peronista, el ex intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, que hoy quiere ser candidato a intendente en Chilecito. Ya hizo sociedad con su primo, el ex senador peronista y actual embajador argentino en México, Jorge Yoma, en el 2003. Y hasta con el ex intendente de Arauco, Gustavo Minuzzi, a través de Olivares.

Es decir que los enojados del peronismo siempre se han puesto a disposición del actual senador nacional. Se puede dar aún más en caso que gane el año que viene como gobernador, ya que muchos que han sido mazistas, bederistas y hoy casistas no se pondrán rojo para decir presentes al nuevo líder provincial.

Su campaña se acentuó en hechos puntuales nacionales que son elevados a la máxima expresión o tomar para sí gestiones de otros: lo vive Paredes Urquiza con la obra del Tajamar y también con la remodelación de la avenida 1 de marzo.

Todo eso le ha dado resultado a Martínez para estar en la consideración del electorado riojano, que hasta ahora lo apoyó solo en las elecciones legislativas.

Hoy los sondeos macristas dicen: 1) Martínez, 2) Casas, 3) Beder Herrera y 4) Paredes Urquiza. Esos números más están focalizado en su buena imagen, aunque en el interior provincial la mala política nacional lo afecta y llega de a poco a Chilecito, mientras mantiene el núcleo duro de la clase media de la Capital, antiperonista y hoy macrista, la misma que apoyó a Macri en las últimas elecciones presidenciales.