El poder en Argentina está en manos de los gobernadores

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Cuando asumió el presidente Mauricio Macri usó una forma de gobernar: habilitar a los principales intendentes del país, que en su mayoría son oposición de los gobernadores, con el propósito de construir poder.

Así se mantuvo más de dos años y en el caso de La Rioja, el beneficiado fue el intendente de la Capital, Alberto Paredes Urquiza, que logró obras y hasta recursos frescos.

Sin embargo, los jefes comunales tienen un campo de acción que solo se centra en la cabecera, ya que en el resto de las provincias es fuerte la presencia del mandatario provincial.

La Rioja es un ejemplo y que lo sufre el propio Paredes Urquiza al intentar de hacer “pata ancha” en los departamentos del interior que solo hablan con el gobernador Sergio Casas. Una imagen que se repite en cada una de las provincias.

Por este motivo, se desvaneció el amor del Presidente con los intendentes de las capitales de las provincias y los fue delegando a sus ministros para que sean atendidos. De esa forma, surgió otra forma de gobernar, es darle importancia a cada uno de los gobernadores, y más aún en tiempos de crisis en el país.

 

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Los jefes políticos de cada una de las provincias, especialmente de las peronistas, son aquellos que tienen relación directa con los legisladores nacionales, hoy esenciales para tratar la ley de presupuesto.

De un día para otro resurgió la Liga de Gobernadores, que posteriormente se dividió según la circunstancia, aunque todos los Justicialistas mantienen una relación importante por encima de lo que pueden decir los grandes medios de comunicación.

Hay que pensar que un artículo del presupuesto es exclusivo para La Rioja, adonde establece $4.000 millones más $210 millones que serán fuera de lo que ya está establecido por la ley de coparticipación federal y la inversión estatal nacional.

Los demás mandatarios no se quejaron, ya que ellos también hicieron lo mismo que Casas: negociar en épocas que Macri es minoría en el Congreso y con muchas complicaciones económicas.

En un café de la Capital Federal no entienden cómo es el juego de la política y fundamentalmente en una provincia que se caracteriza por hacer eso: política.

Desde Anillaco hubo un Presidente durante más de 10 años y desde 1983 gobierna el peronismo, pese a gobiernos radicales (que fracasaron) y hoy con el macrismo.

Por eso, la construcción política se fortaleció entre la Casa Rosada y la Casa de Gobierno de La Rioja, a pesar de la posición mediática de Cambiemos riojano por el manejo de la cosa pública (sólo denuncias en los medios de comunicación).

Hoy los representantes macristas piden explicaciones en Balcarce 50, ya que el 2019 será un año electoral y si no hay grandes sobresaltos, el gobierno de Casas tendrá casi un ciclo tranquilo, mientras el casismo insiste con la reelección del gobernador y sus operadores ya hablaron de eso con los hombres del Presidente.