El fracaso de la estrategia paredista de “la avenida del medio”

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La política es cambiante y no son tiempos para tibios. De un día para otro se puede ser el más fuerte al más débil, sin entender qué pasó. Felipe Álvarez se dedicó este martes solo para pedir que el divorcio entre Julio Martínez y Alberto Paredes Urquiza no sea una realidad. El ex viceintendente habló por las radios capitalinas para convencer que unidos podrán derrotar la “corrupción” del peronismo gobernante.

Álvarez dejó traslucir que el intendente está desesperado por su futuro político, ya que no cuenta con referencia política para fortalecer un discurso de campaña.

El paredismo se perfilaba hacia el 2019 casi sin problemas: peronista en La Rioja y macrista en Buenos Aires. Eso fue hasta la denuncia del macrista puro Julio Sahad, que acusó en la justicia federal a la Municipalidad por una injerencia en la interna del PRO.

Sahad se defendió de una supuesta conspiración del intendente, quien dice ser aliado de la Casa Rosada, aunque en la provincia actúa como opositor del partido del presidente, al entender del PRO.

Fueron duros golpes que recibió el Palacio Municipal que debe subsistir hasta el 2019 en la lejanía de la relación con el gobernador Sergio Casas y de las palabras políticas fuertes de Sahad: Cambiemos tiene a su candidato a gobernador y ese hombre es Julio Martínez.

Pero fue más tajante el empresario y hoy referente de Macri: no habrá internas en Cambiemos para definir la candidatura a gobernador, ya que Paredes Urquiza es peronista y no pertenece a sus filas.

 

Esa “avenida del medio” que había imaginado el paredismo se transformó en un callejón sin salida, ya que Álvarez en su clamor que no se separen el intendente y el senador habla de una alianza solo local y sin candidato a presidente de la Nación. ¿Quién podrá financiar un proyecto desde Balcarce 50 sin que Macri sea el candidato a jefe de Estado?.

El financiamiento debe venir desde la Nación, ya que la Municipalidad está casi en default. Solo hay que mirar los servicios públicos y con las últimas lluvias se incrementan las protestas de los frentistas.

En otras palabras, del Paredes Urquiza que desafía a una interna a Martínez se convirtió en un mensaje desesperante: “no me dejen solo”.

El intendente se creyó su propia historia que podía ser primero un crítico de Beder Herrera y luego de Casas, y que nunca llegaría el pedido político más fuerte: que un peronista -como se vende en la provincia- sea no solo el “gamelero” de Cambiemos en La Rioja sino también de Macri, ese mismo que los empleados municipales lo acusan que no pueden llegar a fin de mes.