Sectores agroindustriales advierten que reimponer la Junta Nacional de Granos haría colapsar el comercio exterior

Recrear la Junta Nacional de Granos, pensada para una época que ya no existe en el comercio mundial, haría colapsar el comercio exterior argentino, advirtieron hoy fuentes del sector agroindustrial.

Los empresarios consultados dijeron que esa iniciativa, propuesta por el diputado peronista Felipe Solá -muy cercano al candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández- podría provocar el nacimiento de un “enorme y costoso organismo” burocrático que superpondría controles sobre los ya existentes y más sofisticados, todos en manos del mismo Estado.

Alertaron que también “distorsionaría la producción y el mercado del sector, bloquearía el financiamiento externo al país estimulando la fuga de capitales y no resolvería los problemas coyunturales, como la retención de granos por el productor como reserva de valor, al carecer de facultades compulsivas”.

De acuerdo con sectores ligados a la industria aceitera y cerealera, recrear la Junta de Granos ocasionaría destrucción de puestos de trabajo en todo el país.

La aplicación en este nuevo milenio de las intervenciones estatales de antaño en el comercio de alimentos garantiza perjuicios más grandes que en el pasado debido a los cambios históricos y, además, añadiría un enorme costo adicional al Fisco para duplicar el complejo entramado de controles vigentes sobre ese sector en la Argentina, explicaron desde el sector.

Dijeron que esa decisión contravendría las normas de la actual Organización Mundial del Comercio, ex GATT, a las que la Argentina adhirió oficialmente en 1968, ya que el hipotético ente estatal estaría imposibilitado de otorgar subsidios o aplicar restricciones a las exportaciones.

También debería incumplir los acuerdos alcanzados en el G-20 y en el reciente Mercosur-Unión Europea, compromisos internacionales que al ser hipotéticamente desechados por una eventual Junta Nacional de Granos haría perder a la Argentina mercados internacionales para sus exportaciones más relevantes para el ingreso de divisas.

El comercio internacional de alimentos, en el que funciona a pleno la economía de escala (a más volumen, menos costos) así como en el sector primario en todo el mundo, se ha modernizado de modo sustancial y se desarrolla, desde hace tres décadas, en un entorno esencialmente privado, entre empresas privadas, incluso en la China poscomunista, explicaron.

Sectores de la agroindustria indicaron que las funciones de la ex Junta Nacional de Granos, en cuanto a control, perduran bajo la órbita del Estado, el que por ejemplo fija diariamente el precio FOB de los granos, que toma en cuenta el precio internacional fijado en las pizarras del mercado de Chicago y que se utiliza para calcular el pago de los derechos de exportación.

Mediante ese mecanismo se evitan eventuales maniobras de subfacturación.

En esa línea, el sistema para la liquidación de divisas es controlado por la AFIP, el Banco Central, la Aduana y el Ministerio de Agricultura, siguiendo normas explícitas con ese propósito.