Escenario: La provincialización con una oposición peronizada y sin que se hable de los Fernández

Según el gurú dolarizado del casismo, los Fernández serán quienes coloquen al nuevo gobernador e intendente capitalino, a través de sus supuestos votos en las elecciones provinciales.

Al mejor estilo de Mauricio Macri, los asesores políticos del oficialismo mandaron a dormir a toda la dirigencia del casismo hasta el 27 de octubre. Hacen cosas como algún acto para decir que están vivos, especialmente en el interior. En la Capital, nada.

El análisis de Casa de Gobierno indica que el piso logrado por Alberto y Cristina en las PASO en La Rioja será el sustento de Ricardo Quintela para llegar a la gobernación y Teresita Madera para arribar a la Intendencia capitalina. De allí en más los otros contrincantes están fuera de carrera, pese que son de peso y con votos.

El gurú no tuvo en cuenta algunos grandes detalles: que en las elecciones PASO el peronismo trabajó casi unido por los Fernández y hasta por Sergio Casas como candidato a diputado nacional.

Hay que tener en cuenta que Alberto Paredes Urquiza licenció ese domingo a su tropa para no entorpecer a nadie, previo al acuerdo con Luis Beder Herrera, otro que sumó en esas internas no internas.

A 11 días de las elecciones provinciales, en La Rioja nadie habla de los Fernández ni de Macri, ya que la oposición logró su estrategia de borrar la discusión nacional.

Salvo comunicados de prensa y lo que se puede reflejar en un diario de papel (que nadie lee porque son otros tiempos digitales) todo se centra en la gobernación e intendencias departamentales.

De los votos logrados especialmente por Casas como diputado nacional en las PASO hay que restarle que ya no estará el trabajo de Néstor Bosetti y mucho menos de Paredes Urquiza, y hasta de Beder Herrera. Por eso, el peronismo puede tener un fuerte dolor de cabeza en ese estamento.

A nivel presidencial es llamativo que los Fernández no hayan puesto en agenda a La Rioja, aunque Cristina suspendió hasta nuevo aviso la presentación de su libro en el Superdomo. Conoce muy bien que la división peronista puede transformarse en una derrota (como en Mendoza y Salta).

El macrismo, en ese marco, logró además llevar un estilo peronizado de campaña mediante las caminatas barriales y hasta las propuestas de campaña. El radical Julio Martínez habla en forma permanente a los empleados públicos y trabajadores precarizados del Estado, que son muchos (son votos).

Si uno compara a Martínez y Beder Herrera, se encontraría con discursos similares hasta con las SAPEM, que el radical hace salvedades para no herir a sus empleados. Con el radical está Teresita Luna.

Un cartel con la foto de los Fernández o un jingle establecido por la Justicia Electoral es lo que se puede escuchar de quienes pueden ser los nuevos presidente y vice. De allí en más, nada.

Quintela dice tener el apoyo de Alberto y Beder Herrera de Cristina, mientras que Martínez se pasea con el discurso justicialista. Eso sí, sin decir nada sobre la administración terrorífica de Macri.

Ya no se escucha de la inflación, recesión, despedidos, entre otros males. Hoy la campaña está dada en Fake News sobre supuestos enriquecimientos ilícitos, fotos o videos prohibidos y hasta recibos de sueldos de funcionarios municipales. Se trata de una diversión de pocos dentro de la política.

Macri trata de salvar la ropa con la campaña Si se puede, mientras que los Fernández no han hecho referencia hasta ahora de La Rioja, la tierra del padre de Alberto.