Una joven denuncia que dejaron morir a su beba en un hospital y después le dieron otro cuerpo

Florencia Yllanes Palermo fue mamá de Fátima Catalina el 23 de septiembre. La beba nació prematura, con 800 gramos de peso, en el Hospital de la Madre y del Niño de la ciudad de La Rioja. Hasta el viernes 15 de noviembre estuvo internada en área de neonatología, en terapia intensiva, con asistencia respiratoria. El último viernes, cerca de las 13, murió “por extubación”; es decir, falta de oxígeno. Pesaba 1,5 kilos.

Micaela, la hermana de Florencia, fue ese mismo viernes por la tarde a la morgue del hospital. Allí descubrió que el cuerpo de Fátima ya no estaba. “El morguero le dijo: ‘Disculpe, por negligencia, se lo entregamos a otra familia; espéreme un minuto’. Se fue y no apareció más”, le dice a Clarín Florencia, entre lágrimas y bronca.

Según pudo averiguar este medio, a través de contactos brindados por elfederalonline.com, portal riojano, Fátima ya había sido despedida y enterrada el mismo viernes por la otra familia, en Punta de los Llanos, a más de 100 kilómetros de la capital provincial.

“¿Quién puede aguantar semejante cosa? Primero la negligencia de los enfermeros por la muerte de mi hija, y luego se la entregan a otra familia”, cuestiona Florencia, quien no sólo apunta los responsables por la entrega equivocada del cuerpo, sino también al personal que debía atender a su hija. Afirma que no la cuidaron. Que la dejaron morir.

Dolor e indignación. “A mi hija la mataron, la dejaron morir. Si la hubiesen asistido, hoy estaría conmigo”, exclama Florencia Yllanes Palermo. Foto: Gentileza Elfederalonline.com

De 26 años, Yllanes Palermo es estudiante terciaria de Educación Especial. Llevó adelante sola su embarazo. Fátima nació con 26 semanas de gestación y vivió 53 días. “Los médicos dicen que no había evolucionado, mentira; nació con 800 gramos y murió con 1,5 kilos. Tomaba leche por la sondita y le iban a sacar el respirador para probar su frecuencia cardíaca y su saturación. Pero no llegó”.

Florencia hace una pausa, respira hondo y recupera fuerzas para denunciar al Hospital de la Madre y del Niño: “A mi hija la mataron, la dejaron morir, si la hubiesen asistido hoy estaría aquí conmigo”, descarga. “Nadie del hospital vino a verme ni me llamó por teléfono. Ni su director, Julio Fuentes, ni los médicos, ni la Ministra de Salud, Judith Díaz Bazán”.

Florencia, que este martes irá a la fiscalía para interiorizarse para hacer la denuncia, no pierde el foco: “La máxima responsabilidad en ese momento del cuidado de mi niña era de Nicolás, el enfermero, pero todos son culpables porque en la enfermería nadie quiere trabajar, y no es la primera vez que pasa esto, pero nadie los supervisa”.

La madre, que el año pasado perdió un embarazo de siete meses en el mismo hospital (“me dijeron que fue por un aborto espontáneo; yo pagué una consulta particular y me aseguraron que no hay abortos espontáneos a los 7 meses de embarazo”) conoce a la perfección el movimiento interno de la terapia intensiva, porque estuvo allí más de 50 noches.

“Yo, y también otras madres que pasamos muchas semanas allí, somos testigos del maltrato de los médicos, que te ven sola y te ningunean, te menosprecian, te tratan de ignorante. Y de los enfermeros que te faltan el respeto cuando acudís a ellos, bajan el volumen de las alarmas cuando pasa algo para no interrumpir sus fiestitas, se la pasan mirando videos en el celular, como pasó con Nicolás, que tenía que cuidar a Fátima”.

Yllanes Palermo describe que tiraba un colchón en el piso y pasaba las noches junto a su hija para asistirla. “Sí, yo la atendía, le tomaba la presión, la temperatura, la pesaba, le cambiaba el pañal, cuando esa tarea la tenían que hacer los enfermeros. A veces me iba unas horas a mi casa para descansar un poco, o estudiar, y le dejaba todos los datos para que él -en este caso, Nicolás- completara la ficha”, revela con indignación.

A las dos de la mañana del viernes, Florencia dejó a su hija Fátima tranquila, y aprovechó para irse unas horas a estudiar (Educación Especial) y recostarse un rato. Le avisó a Nicolás que se iba pero éste ni la registró, “estaba hipnotizado con su teléfono”. Llegó a su casa, repasó la tarea y se acostó a las 4. “A las 4.30 sonó el teléfono, era una de las madres que estaban en el hospital, que me pidió que fuera urgente, que Fátima estaba grave. Yo no entendía nada”. 

A las cinco menos cuarto llegó Florencia al hospital, pero esta vez la puerta de neonatologia estaba cerrada y el timbre desactivado. A los gritos, pateó la puerta, imaginando lo peor. “Me abrieron y estaba médicos y enfermeros rodeando a Fátima, intentando hacer algo. Una médica me apartó, no me dejó verla, y me dijo que lo que pasó con mi hija era algo lógico. ¡¿Lógico?! Mentirosos. Ahora se cubren. Ahora dirán que ella estaba gravísima cuando me habían dicho, y yo lo notaba, que la beba estaba en franca evolución”.

“No me olvido más de ese instante, estaba a los gritos, les cuestionaba su manera de trabajar, su destrato, su desidia… Ellos dicen que la beba tenía una prematurez extrema, que no mientan. Fátima, como todo bebé, manoteó el respirador y se lo sacó. Sonó la alarma mucho tiempo y nadie la atendió. ¿Por qué? Porque el monitor estaba silenciado, yo mismo lo comprobé. Fati hizo dos paros cardíacos y murió. Una muerte perfectamente evitable”.

Después de toda esta pesadilla, el sábado por la mañana Florencia se enteró por Internet de que al cuerpito de Fátima se lo habían entregado a otros padres, que habían perdido un bebé que el mismo viernes 15 nació muerte en ese hospital riojano. “Mi familia sabía de ese horror, de lo que había hecho el morguero, pero no me quisieron decir nada por temor a que no lo pudiera resistir”, comparte la joven, que está tomando calmantes.

Yllanes Palermo pudo despedirse de su hijita en el cementerio municipal. “Voy a empezar a trabajar cuanto antes para poder pagar una parcela a mi bebé. Con mi familia sólo pudimos hacernos cargo de una compartida con dos fallecidos más”. Pagaron 25.000 pesos y necesitaba 70.000.

Clarín intentó comunicarse con el director del Hospital de la Madre y del Niño, Julio Fuentes, quien no respondió a llamadas ni a mensajes vía Whatsapp. Lo mismo que la Ministra de Salud provincial, Judith Díaz Bazán. 

Desde el hospital, emitieron un comunicado sobre la entrega equivocada del cuerpo: “En relación a los hechos de público conocimiento, el Dr. Julio Fuentes, director médico del Hospital de la Madre y del Niño, expresa la más profunda aflicción por el grave hecho que involucra el dolor de dos familias riojanas, ordenando el inmediato inicio de sumario administrativo a las personas involucradas.”

El Hospital de la Madre y del Niño admitió el error de la entrega del cuerpo de Fátima a otros padres. “Ordenamos el inmediato inicio de sumario a las personas involucradas”..

“El área de la morgue del nosocomio ocurrió en error en la entrega de los cuerpos, por lo que debió intervenir medicina legal el director médico, comisaría 6ta, comisaría de Punta de los Llanos y Juez de instrucción Dr. Barría.”, dice.

Según explica el texto, ese mismo viernes 15 hubo un “parto prematuro de un no nato, a las 12.50” y un familiar retiró el cuerpo, sin saber que era el de Fátima Catalina.

Y agrega: “El Director médico del HMYN, Dr. Julio Fuentes, junto al Departamento Jurídico, Dra. Sanchez y Dr. Cáceres, dio inicio inmediato a sumario correspondiente para determinar las responsabilidades de cada una de las personas involucradas que finalizará con el resumen sumarial y las medidas disciplinarias correspondientes.”

Fuente: Clarín