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De domingo a domingo: Desde Malanzán, los Q comienzan la construcción de su poder político

Dentro de 10 días, el gobierno de Ricardo Quintela hará su debut con el gabinete federal, una idea que concretó José Manuel de la Sota en Córdoba. Se trata de todo el gobierno en la cabecera de un departamento, con el fin de recabar todas las necesidades de la comunidad.

El gobernador definió que sea el 18 de febrero al reunirse con la secretaria del Interior, Adriana Olima, ex diputada por Famatina. De esa forma, el quintelismo puro y con sus socios del ex gobierno de Sergio Casas llegarán al corazón de los Llanos riojanos para iniciar el periplo de la construcción de poder político propio, que hoy no lo tiene.

Quintela gobierna con los votos prestados del interior, aportados por los intendentes y diputados provinciales, luego del pedido de Casas para que ello pasara. En Malanzán además comenzará a pagar las deudas políticas con los caciques departamentales.

Al sur provincial arribará un gabinete de funcionarios que sobreviven desde la administración de Ángel Maza, Luis Beder Herrera y Sergio Casas respectivamente. Por este motivo, el interior levanta la voz, ya que no cuenta con representación gubernamental, salvo Olima que fue un pedido de un grupo de legisladores provinciales.

Quintela tiene la necesidad de acrecentar sus músculos, aunque tiene a su favor la conocida caja (que sube y baja según los fondos que llegan desde Nación), que enamora a la clase política. El año que viene habrá elecciones legislativas y no tiene margen de perder porque se complicaría el 2023, pero la Capital hoy sigue siendo un dolor de cabeza para el oficialismo.

El armador político es Armando Molina desde el mismo despacho que estuvieron Griselda Herrera, Gastón Mercado Luna, Juan Luna Corzo y Roberto Catalán, ya que sus respectivas lapiceras nunca se quedaron sin tinta para autorizar expedientes.

El sueño del gobernador es que el actual secretario general de la Gobernación tenga el respaldo popular en las urnas y por eso, puede ser candidato a intendente capitalino en el 2023. Sería la conjunción perfecta para el quintelismo con el mandatario provincial buscando la reelección ese mismo año.

Antes pasarán muchas cosas, como el posicionamiento de Gabriela Pedrali, madre de los hijos de Quintela. La ministra de Desarrollo Social (vieja identificación) maneja la mayor cantidad de recursos por el perfil del gobierno.

Pasarán por sus manos las tarjetas sociales que llegarán en los próximos días desde la Nación, como así también tendrá control en el trabajo de los programas laborales en las escuelas y el ambicioso plan de viviendas que se encuadra en la erradicación de ranchos y mejoramientos habitacionales. Es una virtual ministra de Vivienda, cuyo sello lo tiene Ariel Puy Soria, casi sin funciones dentro del gobierno, más allá que fue el estratega.

Pedrali puede encabezar la lista a diputados provinciales por la Capital el año que viene, cuyos comicios se podrían desdoblar de acuerdo a las necesidades políticas del oficialismo.

Mientras tanto, la secretaria de Justicia, Karina Becerra, continúa con la orden de Quintela: avanzar con dos reformas: política y judicial. Para ello, Becerra convocó a todos los sectores para abrir la discusión, aunque no tiene la trascendencia mediática de lo que significaría para la provincia.

En la faz política está el final de la reelección indefinida de los diputados, uno de los puntos (existen muchos más) y el otorgamiento del poder a los fiscales dentro de la justicia. Si se logra será un avance, pero existen muchos intereses en juego.

Por lo pronto, Becerra tiene agenda en Salta y la organización de un congreso en La Rioja para instalar la discusión más allá de la Casa de Gobierno.

Asimismo, el quintelismo fortalece su peso interno en el gobierno, como pasa con la secretaria de Transporte, Alcira Brizuela, al manejar el boleto estudiantil gratuito.

Como sucede con Pedrali, Brizuela tendrá varias portadas periodísticas y es una excelente vidriera para los comicios por las bancas a diputados provinciales, que ya ocupó.

Mientras administra el subsidio provincial para el transporte capitalino, fundamentalmente para la empresa San Francisco, el boleto llegará a todos los sectores con la mira sobre los jóvenes, votantes cada dos años y muchos de ellos lejos del peronismo gobernante.

Bajo los pilares del armado de Molina, el poder de Pedrali desde el área con más fondos para la gente y la tarea de Brizuela con el boleto para los estudiantes, mientras Becerra va con las reformas, Quintela prepara el bolso para viajar a Malanzán con la premisa que llegó la hora que el poder pase por sus manos.

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