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De domingo a domingo: Minería para que Alberto no sea el culpable

La Rioja se ha caracterizado por no tener corazón político, a pesar que siempre sale bien parado el peronismo. Aquí ganaron Carlos Menem, Néstor y Cristina, y hasta Alberto Fernández, con triunfo también de Mauricio Macri en la capital riojana.

La necesidad de llevarse bien con el gobierno de turno dio resultado electoral para que los riojanos votaran a los anteriormente nombrados. Perdió Carlos Menem y Luis Beder Herrera en las elecciones legislativas sin que nadie se pusiera incómodo.

Ricardo Quintela asumió el 10 de diciembre, aunque para la sociedad hace como cuatro años que gobierna. Es entendible los sondeos, ya que es una administración que mantuvo a toda la estructura de Sergio Casas, que muchos vienen desde Ángel Maza pasando por Beder Herrera.

El actual gobernador jugó fuerte en las últimas horas, al sostener que sin la ayuda de Alberto Fernández no habrá incrementos salariales para los estatales, incluídos los docentes.

Fue políticamente incorrecto en tiempos que la Argentina está fundida y cuando La Rioja recibe mensualmente la coparticipación federal, que ronda los $3 mil millones cada 30 días y el pago de la deuda que dejó Macri.

Sin embargo, Quintela ve que administrará pobreza en caso que la Nación no atienda con dinero en efectivo a su gobierno. Ese mismo de la superestructura y con cargos superpuestos.

Se ilusiona con obras públicas financiadas por la Nación, que en enero blanqueó que la inversión fue cero. Es decir, ya dentro de la administración kirchnerista no hubo un ladrillo puesto.

Todos los gobernadores están molestos con el presidente debido que se ve un país sin rumbo y lo más preocupante, sin plan.

La Argentina necesita dólares y La Rioja los tiene en todo su cordón montañoso. Le funcionó también al propio Quintela el slogan “El Famatina no se toca”, pero hoy la realidad es otra.

El gobernador no se opone a la minería, pero aclara que solo se dará con licencia social. Hubo un giro en su posición política, ya que la Casa Rosada pretende que La Rioja genere recursos propios para no ser dependiente y fundamentalmente, que Alberto no sea el malo de la película, en caso que no lleguen los fondos.

La minería no es la destrucción del cordón de Famatina sino es aplicar las politicas que ya se dan en San Juan y Catamarca, provincias vecinas, como así también sucede en Jujuy y Salta. En otras palabras, La Rioja está rodeada por jurisdicciones mineras y gobernantes mineros de todos los colores políticos.

Quintela insiste que sin ayuda K no habrá aumentos salariales. ¿Y si no llega ese ayuda?. Entonces se paralizará la administración pública y no se iniciarán las clases.

El populismo funciona solo si hay recursos y hoy no hay “un peso”. El presidente aliado a Cristina acepta que el FMI audite las cuentas públicas. Algo increíble por el pensamiento primario.

La Rioja tiene millones de dólares en sus montañas que necesita la Nación kirchnerista y la Casa Rosada lo dice cada vez más fuerte.

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