Un informe de la consultora Aerarium precisó que la provincia de Buenos Aires recibió en los primeros siete meses del año nada menos que el 49% de esa ayuda: para ese período y por ese concepto pasó de recibir $12.866 millones en 2019 a $97.840 millones en 2020, esto es un aumento de 660 por ciento.
Cuando a los fondos automáticos se suman los “discrecionales”, resulta que sólo 5 de los 24 distritos recibieron en términos reales (descontada la inflación) más que en 2019: Buenos Aires 17,7%, La Rioja 7,1%, Neuquén 2,6%, Santa Cruz 1,1% y Entre Ríos 0,9%. En la otra punta, las que más perdieron fueron: San Luis 9,9%, Tierra del Fuego 8,4% y Santiago del Estero 8,2 por ciento.
La muy despareja distribución de los fondos «discrecionales», a voluntad del gobierno nacional: Buenos Aire recibió casi lo mismo que los restantes 23 distritos «subnacionales»
Aún con los datos incompletos, agosto sería el primer mes del año en que la recaudación nacional subió por encima de la inflación: faltando pocos días ese flujo de ingresos (incluidos los fondos de la Ley de Financiamiento Educativo) marcan $205.000 millones, casi 52% por encima de igual mes de 2019.
Sin embargo, comentó Paulino Caballero, investigador de Aerarium y subsecretario de Relaciones con las Provincias durante el gobierno de Mauricio Macri, el gran impulso recaudatorio vino del Impuesto a los Bienes Personales (cuyas alícuotas el Gobierno aumentó a poco de asumir, cuando también introdujo medidas para atraer fondos de argentinos en el exterior), que influye en la masa de fondos coparticipables mucho menos que tributos como IVA y Ganancias. También se potenció lo ingresado por el Impuesto PAIS, por el salto de las compras de dólar ahorro hasta el cupo de USD 200 por mes.
En agosto, sin embargo, ya no hubo transferencias discrecionales importantes para Buenos Aires; la niña mimada del mes fue la provincia de Tucumán, con $3.000 millones en Asistencias del Tesoro por fuera de las transferencias “automáticas” de coparticipación federal.
Las provincias se volvieron más dependientes de las transferencias “automáticas” de la coparticipación federal, que cayeron sistemáticamente desde diciembre de 2019 (lo que significó una pérdida de ingreso de $186.700 millones para las provincias, de los cuales unos $27.600 son pérdida de los Municipios) y de la asistencia “discrecional” de la Nación, esto es, aquella asignada por criterios políticos y hasta personales, lo que en la jerga se llama “según la cara del cliente”.
La masa de fondos transferidos automáticamente a las provincias en términos reales viene cayendo desde diciembre de 2019 (Ieral de Fundación Mediterránea)
La ayuda “discrecional” compensó en ese período sólo el 55% de la pérdida derivada del parate económico y el colapso recaudatorio derivado de la pandemia y la cuarentena, pero no fue pareja, debido al brutal sesgo en el reparto de fondos “discrecionales”.
Según un informe del Ministerio de Hacienda, el total de las deudas de las provincias alcanzaron en 2018 el 7,6% del PBI nacional, el mayor porcentaje desde 2010. A su vez, comparando la deuda de las provincias en 2019, las de mayor endeudamiento con relación al tamaño del PBG, figuraron Tierra del Fuego (con una ratio deuda/PBI de 33,7%), Jujuy (24,8%) y La Rioja (18,7%), mientras que las de menor endeudamiento se encontraron La Pampa y San Luis (con casi el 1% del PBG).
De esta forma, la PBA, con un endeudamiento del 8,9% del PBG, se encuentra en un nivel intermedio de endeudamiento. Si se consideran otros parámetros como el de la deuda como porcentaje de los ingresos corrientes netos, la perspectiva cambia, dado que la provincia de Buenos Aires se ubica bajo este criterio con un coeficiente superior al 66%, situándola en el tope de las provincias con mayor endeudamiento en conjunto con la provincia de Jujuy (82%) y Chubut (64%), destacando que el consolidado de endeudamiento nacional se ubica en 12,5%.





